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Cuando calienta el sol en Otoño

Por Xerardo Rodríguez. 

El sol espléndido secó la escarcha y nos permite salir a pasear en camiseta pisando hierba. Lo necesitábamos para olvidar inquietantes días del pasado reciente que pasamos sumidos en la oscura actualidad con escasa luz natural, tan influyente en nuestro estado de ánimo. Esto se nota en la calle ya desde este verano y ahora en otoño porque la gente te saluda levantando la cabeza o agitando la mano.

Además, la venerable Adelaida maestra de cuatro generaciones, estaba esta mañana acompañada por tres amigos de su quinta y es curioso ver a dos ancianitas graciosas sentadas en las  puntas del banco del parque, guardando la distancia, mientras, lo que parece un matrimonio de los de antes, siguen de pié la misma norma.

Me paro para desearles buenos días y contestan a coro. Esto me dice que puedo entrar en la conversación, porque me gustaría saber sus opiniones sobre algunos temas, así que primero les pregunto por la salud…

—- ¿E logo como andamos?

—- Cos pés… e arrastrando os osos, que xa doen de cando en vez.

—- Digo de ánimos…

—- De ánimo… uns días ben e outros mal.

—- ¿E de saúde?

—- Pois ímola virando…

—- ¿Entón cren que saldremos finalmente desta?

—- Si ó, temos que sair.

—- Eso sí, algúns mortos e outros vivos.

—- Bueno, agora temos vacina…e se é necesario, terceira dosis...

—- ¡Ay! ¡A min deso non me fale que eu non quero andar demasiado cos médicos!.

—- ¿E si se pon enfermo?

—- Aguanto de pé e botolle os remedios da miña aboa, que tiña para todo.

Él se llama Antonio, nunca estuvo enfermo y cree que eso de morir le llegará cuando sea la hora. Conocen todos a Fernando Simón, pero ninguno a César Carballo, el televisivo doctor de la señora Ayuso, de la que te preguntan…

—- ¿E quen ven sendo?

—- A presidenta de Madrid.

—- Madrid...

—- En Galicia estamos mellor.

—- Pero temos sempre que deixarnos de facer parvadas como aqueles cazadores de Sarria que contaxiaron a todo o pueblo porque foron comer todos xuntos o ristorante o ano pasado...

—- Será o que Dios queira.

—- Bueno, eu e a miña filla non temos moito problema.

—- Eu xa aprendí e non me movo moito da casa.

El sol calienta lo suyo. Si no fuera por las hojas caídas y los árboles que empiezan a coger ciertos colores amarillos creería que estábamos en primavera.

XERARDO RODRÍGUEZ



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