No todos los lobos son buenos...

Cuando el candor de la adolescencia prendía en mi cuerpo juvenil era yo el mayor defensor de los depredadores que por aquel entonces habitaban en los montes de Chaín, cerca de Cudeiro, al pie del que fue Camino Real y es ahora Camino de Santiago. Hasta tal punto que iba todas las semanas a ver si me encontraba con el Hermano Lobo aquel de las lecturas salesianas de Francisco, el de Asís. Nunca ocurrió… Aunque hubo una noche shakesperiana, de verano, en que el lobo aquel llamó a mi puerta con sus aullidos. Me asomé a la ventana y la Luna estaba llena, como en la madrugada del 12 de Agosto de 1972, cuando nació el Dr. Frame. Aquel día del invierno del 1957, un cazador al que llamábamos Lulú, porque su instinto criminal era mayor que el de un depredador de la selva, me llevó a Vilar para mostrarme el mayor de los estragos que habíamos sufrido en lo que tenía de vida:

—– Esto que ves o fixo o lobo…

En la cuadra de Ramón Blanco no quedaba una sola oveja viva: las había matado a todas por puro placer. A partir de aquel día supe lo que significaba realmente la palabra depredador aunque, al igual que los humanos, no todos los lobos son iguales.

XERARDO RODRIGUEZ, director de GALICIA ÚNICA