Crónica de una guerra que sigue y de una paz que aún tardará en llegar...

La Guerra sigue. Cuando ya no quede de Mariupol más que las cenizas humeantes, el carnicero de Moscú se dará por satisfecho. Su estilo es ese : arrasarlo todo. O me lo entregan en bandeja, o lo arraso. Y me importa un bledo la historia del lugar, los civiles, los medio-pensionistas, los recién nacidos, los viejos... todos me importan un bledo. Solo me importa que quede claro que aquí, quien manda, soy yo...

Moscú. El oro de Moscú. Los entrados en años cuentan lo que les suena aquello, de los tiempos de la oprobiosa dictadura, cuando tanto predicaban sobre la Unión Soviética y aquellos peces rojos de entonces. Ahora, ya no hay Unión Soviética, pero como si la hubiese. Están Putín y sus amigos los oligarcas. No se habla del oro de Moscú. Pero sí del carnicero de Moscú. Y por si alguien lo duda : el carnicero está en plena forma. Dicen que sus tropas transportan hornos incineradores portátiles como material de campaña... ¡hay que joderse!, ¡que afición por el polvo eres y en polvo te convertiré!...

La Guerra sigue. Y la casa de locos en que Putín convirtió el orden internacional, también. O te rindes, o te hago papilla... Cuando cae la noche de este lunes que empieza a oler a primavera y a pólvora (y no la de las Fallas) llega la noticia que se veía venir : desde el mar, en el Negro, barcos rusos lanzan bombazos contra edificios de la muy noble e histórica ciudad de Odessa. Esto se traduce, en roman paladino, en algo así como esto : tras haberse hecho con todas las costas del Mar de Azov (por eso quieren hacer papilla a lo poco que queda de Mariupol), tomada Crimea desde hace ya unos años, tomados ya un trozo de la costa del Mar Negro ucraniano, ha llegado la hora de ir a por Odessa... primero disparando desde el mar y... cuando los ucranianos ablanden a base de tanto bombazo, se irá a por el desembarco de tropas y a por la toma de la ciudad... Si cae Odessa, caerá lo que -en la costa del Mar Negro- aún no está en manos de los rusos. Si cae Odessa, entonces sí, los objetivos mínimos de Putín, estarán alcanzados para los rusos y... entonces, solo entonces, negociarán de verdad la paz. 

Mientras tanto, las reuniones seguirán siendo auténticos paripés. No le demos vueltas... Rusia quiere todo el Mar de Azov y todas sus costas; quiere conservar Crimea y que se la reconozcan y... como final : toda la restante costa ucraniana del Mar Negro, incluida la muy noble ciudad de Odessa, por supuesto.

Solo entonces habrá paz, articulada en el boato de unas negociaciones, entonces de verdad, en las que Ucrania será obligada a tragar porque Rusia se quede con sus salidas al Mar, con que le arrebate bastante de su territorio... a cambio dirán que respetan Kiev -después de haber convertido a bombazos la ciudad en una mierda- y el resto del territorio no rusificado...