"rbtribuna") Por el final de las absurdas fronteras (políticas, sociales, burocráticas, económicas...) que aún subsisten entre España (singularmente Galicia) y Portugal...y que tanto perjudican a la ciudadanía ibérica

Gallegos de otro tiempo) Fernando Rey, aquel actor republicano

El otro día redescubrí en una de esas pelis de La 2 al mejor actor de la historia de Galicia que solo tenía, para mí, un defecto: no sabía hablar el idioma gallego. Me refiero al coruñés Fernando Rey, claro.

Me lo explicó cuando le conocí en Madrid, en el estudio 1 de Prado del Rey, en Televisión Española:

—- A mi me gustaría hablar gallego bien, pero cuando lo intento lo destrozo. La Coruña no es, precisamente, la ciudad donde más se habla la lengua de nuestros ancestros. Y yo nací en La Coruña. Pero es que,  además, me tuve que ir de Galicia muy joven; y aunque voy todos los años, al menos unos días, nunca hablo en gallego…

Lo que no me contó entonces, ¡ya hay que ser humilde!, fue su epopeya en la mal llamada guerra civil. Me entero ahora leyendo algunos libros que le dedicaron en vida y tras su muerte. Te resumo:

Su padre se llamaba Fernando Casado Veigamilitar profesional de los fieles a la República; incluso llegó a ser ayudante de Azaña e inspector general del Arma de Artillería. Su madre fue Sara Arambillet Reytambién conocida republicana.

En aquella época, Fernando Rey era un joven que iba para arquitecto, pero sus estudios se vieron interrumpidos cuando Franco y sus generales iniciaron en 1936 la sublevación que originaría la más cruenta de las guerras, cuyo triste balance final fue de más de un millón de muertos.

Con los tambores de guerra sonando ya, el oficial Casado Veiga se traslada a Madrid; y con él se va su familia.

Inicialmente, Fernando Rey hace de meritorio en algunas películas, pero enseguida dejó aquello para luchar junto a sus compañeros republicanos, en varios frentes de batalla.

Fue hecho prisionero por los fascistas y recluido en el estadio de Mestalla, improvisada cárcel muy al estilo de los dictadores de la época. Pero Fernando Rey pudo huir de aquel infierno, tomar un tren, llegar a Madrid y participar años después en algunas de las películas más interesantes de la postguerra.

Aunque yo me quedo con su etapa con Buñuel, que se inicia con “Viridiana”, sigue con “Tristana” y culmina con “El discreto encanto de la burguesía”, el film que, en el año de su estreno, 1972, fue galardonada con el Oscar a la mejor película extranjera.

A partir de ahí Fernando Rey se convierte en el actor español más internacional. Rueda en México, Estados Unidos, Francia, Italia… hasta que regresa a España y es popularmente reconocido como el mejor entre los mejores…

Fernando Rey, humilde, me dijo aquel día en Prado del Rey:

—- La mayor parte de mi éxito se lo debo a Mabel, que me descubrió los secretos de este arte; y a mi voz, que es un don con el que nací, un regalo de mi madre… Lo demás fue menos importante.

El gran actor se refería a Mabel Karr, actriz argentina con la se casó y con la que tuvo a su único hijo, Fernando Casado.

Pero verás cómo, para ganar la batalla de la audiencia y por lo tanto el éxito en televisión, hay que aprovechar los talentos y saber invertir en ellos.

Ese día en Prado del ReyFernando rodaba unas escenas de “El Quijote” con Gutiérrez Aragón. Esta fue la serie que más dinero y prestigio reportó a TVE a lo largo de su historia: se vendió a 120 televisiones de todo el mundo.

A mí me parece que, tras esa complicada ficción, no solo Fernando Rey llegó a lo más alto de su carrera, por lo difícil que resultaba el personaje y por como lo resolvió; sino que, además, Televisión Española superó en ventas a la BBC por primera vez en su historia.

Esa es una lección que debieran aprender quienes se empeñan en restarle importancia a la industria audiovisual, que en Galicia comenzaba a asentarse y ahora languidece, obligando a nuestros mejores actores y actrices a emigrar a Madrid.

Pero a lo que iba, a aquella tarde con Fernando Rey:

—- Por Mabel yo adquirí una gran vocación latina, me dijo. Creo que nosotros, los españoles y especialmente los gallegos, tenemos mucho más que ver con Latinoamérica que con Europa. En mis viajes a Buenos Aires siempre aprendí algo nuevo de un gallego emigrante…

Creo que,  en el fondo,  se consideraba un emigrante porque cuando hablaba de Galicia lo hacía de forma parsimoniosa, eligiendo muy bien cada palabra, como si estuviera recitando a Rosalía; hablaba de aquella forma porque añoraba mucho su tierra, de la que decía…

—- Es que Galicia es femenina. Y como tal tiene voluntad de ser bella.

Esta frase la he entresacado de una grabación hecha por los compañeros de TVE en Madrid, en blanco y negro, que hemos reproducido en el programa “Desde Galicia para el Mundo”.

Fue un monólogo de cinco minutos dedicados a su Galicia que resumen mucho amor por esta tierra. Los acabo de volver a ver…

Mi inolvidable amigo Fernando Amarelo de Castro, tras aquel programa, me dijo:

—- Fernando Rey fue uno de los precursores de la Galleguidad en el Mundo. Sin duda alguna nuestro gran embajador.

Cuando iba a poner el punto final a estas líneas me he vuelto hacia el teclado del ordenador para preguntarte:

—- ¿No crees que Fernando Rey hizo méritos para merecer un homenaje de este maltrecho sector audiovisual que, dice mi amigo el productor, lidera la Televisión de Galicia?