Confesión de parte : cuando a alguien muy joven le da por los podcast...


La confesión de una experiencia sencillamente inolvidable : cuando a alguien muy joven le da por los podcast...

Como bien sabéis, soy humilde y fiel colaborador de RBTRIBUNA (antes Rías Baixas Tribuna) desde hace ya no pocos años. La verdad : gracias a la amabilidad de Eugenio Eiroa he tenido un altavoz muy especial en este lugar y le doy las gracias por haber podido expresarme de vez en cuando. En el caso de hoy, con el presente artículo, desearía contaros mi experiencia en los llamados podcast, en Internet.

Para empezar : allá por el año 2012, aún siendo muy joven, uno ya andaba bastante ilustrado en esto de las nuevas tecnologías, porque como buen adolescente me gustaba fijarme bastante en esas cosas. Había veces en que, con los muñecos que tenía del Real Madrid, me creaba -siendo yo un infantil en edad- como una especie de radio y me inventaba nombres y usaba todo aquello alrededor, como si fuera un estudio de radio; me llamaba mucho ese mundillo; fue entonces, hace una década, cuando surgió la posibilidad de hacer podcast. 

El podcast -al que accedería- venía a ser como una especie de emisión de Audio (y al final, de Radio) a través de Internet. Entonces era cuando mi compañero Fernando emitía un programa en la Net que se llamaba “El Show de Fergondaran”, espacio que se dedicaba a la música, en general, todo tipo de música pues. 
De modo que mi primera emisión fue con Fernando. A mí me sorprendía realmente el manejo -que tenía este amigo- de la plataforma que usábamos y que recibía el nombre de “spreaker”. 
Se me ocurrió entonces que yo podía tener mi propio espacio; de modo que teníamos una especie de pacto : que aunque hiciéramos cosas juntos también las haríamos separados. Fue así cómo tuve la oportunidad de sentirme dentro de ese mundillo de la Radio (en Internet) aunque fuera desde mi casa. 

Con el paso de pocos años me fue gustando escuchar cada vez más a los narradores de futbol. Y entonces decidí probar a narrar deportes en esta especie de autocomplacencia que suponía hacer podcast; empecé narrando futbol. Narré algún partido del Mundial de 2014 -una debacle para la selección española-. Luego, me fui abriendo a narrar más deportes, baloncesto... Y para alegría de mi tío, le impliqué. El comentaba los partidos en muchas ocasiones -conmigo en la narración-. Y nos lo pasábamos bien, no puedo negar que eran momentos mágicos que ahora recuerdo y hasta me produce nostalgia. 
También había escrito artículos en la revista del Instituto donde estudiaba, diciendo que algún día me gustaría narrar las actuaciones de los equipos de mi pueblo. Y, efectivamente, como decía en aquellos artículos de la revista docente, a veces los sueños se cumplen. Y fue así que me puse a narrar al Balonmano Cangas no pocas veces...  Lo que pasa es que no se vivía igual que si estuviese en el propio pabellón, lógicamente.... Y es que yo lo veía por la tele, narraba lo que en la pequeña pantalla estaba viendo, controlaba el resto del asunto, mezclas y sonidos, por el ordenador y... acababa lanzándolo al espacio infinito de Internet
Ya metido en faenas, también narré algunos partidos del Alondras; en el recuerdo tengo aquella fase de ascenso contra el Mensajero, en la Palma... Quien nos diría que unos años después un volcán pondría la vida al revés a aquella buena gente... El caso es que, entonces, narré aquel gol de Aitor Díaz con mucha alegría.

Mi época en los podcast sería eterna si tuviera que contar ahora uno a uno mis más de 8 años en el asunto.... Para mí fue un trayecto de mi vida realmente especial, pues me ayudó a mejorar en mis timideces y complejos absurdos, me ayudó a abrir mi corazón y sobre todo a aprovechar mi adolescencia para realmente crecer y tomar ejemplo. 
Como todas las cosas que en los años tan jóvenes acaban por saturar, resultó que en 2020 decidí dejarlo. Entendí que había sido tiempo suficiente para vivir esa experiencia tan intensa, que había sido suficiente práctica de este hobby. Y ni que decir tiene que estoy agradecido a toda la gente que me apoyó siempre en esto; gracias de todo corazón. 

Hasta aquí esta confesión de un tiempo apasionante para quien esto escribe. Espero que os haya gustado mi experiencia . Y aunque no soy nadie para dar consejos, me permitiría deciros que, cuando realmente queráis construir algo bonito, lo esencial son las ganas, la ilusión, el empeño; pero siempre desearlo con el corazón.

ALFREDO COSTAS VILLAR