Del Braga que ganó al Benfica (3-2) y otros lópeces en una temporada irregular

Sporting de Braga sacudió la badana al Benfica y le ganó -con todo merecimiento- por 3-2 en un agitado encuentro, en el que el árbitro alentejano Godinho, a poco de comenzar el partido ya mostró la oreja exhibiendo una rigurosísima tarjeta amarilla al español Abel Ruíz, que jugaría con esa hipoteca encima toda la primera parte, pues en el descanso, el entrenador del Braga ya optó por sustituirle.

En sus justificaciones por sustituirle -pues Ruíz estaba haciendo un buen partido- incluyó el entrenador Carvalhal el hecho de estar tarjeteado el delantero hispano : "como ya tenía una tarjeta opté por sustituirle al intermedio, aunque ya estaba previsto relevarle diez o quince minutos después". Contradicción del técnico : cambia a Ruiz, tarjeteado, pero deja en campo todo el partido a Al Musratti, que tuvo que jugar hipotecado todo el resto del encuentro desde que -más bien pronto- Godinho también le mostrase tarjeta por una dura entrada a un rival. Y Al Musratti juega en el pivote defensivo, en posición mucho más complicada que la de Ruiz, para poder aguantarse con una tarjeta encima...

Pero dejemos estas peliculillas de los cambios made in Carvalhal, que suelen ser cuando menos sorprendentes no pocas veces. Como el de retirar del campo al autor del primer gol : el extremo Iuri Medeiros y sustituirle por un defensa lateral correcaminos que suele perder la pelota con excesiva frecuencia... O meter en el terreno de juego faltando 2 minutos para el final de los 7 del tiempo compensatorio, a un muchachito jovencísimo de la Cantera -otro más-, para aumentar una colección de debutantes, muchas veces -como hoy- sin sentido alguno, salvo la foto y ostentación del entrenador cara a la galería.

Pero ya hemos hablado más de la cuenta de Carvalhal, un entrenador que tiene al Braga en esa línea quebrada, de altos y bajos que ha caracterizado toda esta época. Hoy tocó un alto... y el Braga despachó así, con triunfo muy merecido, a un Benfica que hoy estaba en día de desconcierto y con clara irregularidad de algunos jugadores en su rendimiento.

El Braga salió a por todas, a presionar muy bien por toda la cancha mientras sus jugadores aguantaron físicamente. A salir rápido cuando la pelota se capturaba en medio campo, lo que propiciaría ciertas oportunidades en el área contraria. Hizo, en general, el partido que tenía que hacer...

Todos los jugadores del Braga, sin excepción, jugaron a tope, para dejarse la piel en el campo, lo que posibilitó, sin duda, sorprender al Benfica y acabar por hacerle tres goles... uno de falta directa sacada muy bien por Iuri Medeiros; otro en combinación de lujo de la ofensiva del Braga, con acción entre hermanos y culminación a cargo de André Horta ; el tercero, donde Vitinha -que se había dejado la piel en carreras bestiales- obtuvo el premio que merecía... Tres goles para el Braga, por dos para el Benfica. El primero de los lisboetas, al señalar el señor del VAR un penalty que el amigo Godinho, en el campo, decía que no había sido...Avisado por el recadero del VAR, Godinho fue al cajón-visión a ver la jugada y salió de allí proclamando máximo castigo. El Benfica, ya en la recta final, se ponía 1-2 y no muy tarde después, nuevamente marcaría, aprovechando muy bien João Mario la segunda parada cerebral de la defensa del Braga (la primera parada cerebral había sido en la primera mitad, a poco del inicio, pero el gol de los benfiquistas fue anulado por evidente fuera de juego). Llegaba así el Benfica al 2-2 y en las gradas empezaban a asomar su cabeza, mostrando gestos triunfales, no pocos de sus seguidores camuflados que ocupaban lugar fuera de la zona especialmente reservada para los adeptos visitantes... 

Felizmente para Carvalhal, que ya había retirado a Medeiros hacía rato y tenía solamente a Vitinha en condiciones de arremeter en el àrea rival... con el 2-2 encima, el Braga no se amilanó y tirando de heroicidad se fue a pelear arriba... aprovechando muy bien un instante en que la defensa benfiquista mostró también su lado negro, para que llegase tras un pase estupendo, la oportunidad bracarense, el momento clave del partido, en el que aparece Vitinha y sentencia el match.

Todavía el árbitro Godinho obsequiaría al Benfica con 7 minutos de descuento...tras los 45 de la segunda mitad. Pero el Braga estaba fuerte, sacaba fuerzas de donde a lo mejor no las tenía y aguantaba bien, mientras que el Benfica estaba más bien descompuesto viendo que podía dejarse tres puntos en Braga que pueden suponerle ya irse despidiendo del segundo puesto, posición que da derecho a acceder directamente en Liga de Campeones.

Pitaba Godinho finalmente el todos a vestuarios. El Braga ganaba un partido en el que sus jugadores se habían dejado la piel en el campo. Y mostraba que, a pesar de los vaivenes a los que de vez en cuando le somete el técnico Carvahal, sigue siendo un equipo que cuando se pone a luchar como el mejor, acaba por hacer aflorar momentos importantes, porque no en vano, en su plantel hay gente de valía y con capacidad para aprovechar rápidamente un día menos conseguido de un rival con mucho más dinero y mucho mejor plantel. 

Y esto es el fútbol. Donde 2 y 2, en ocasiones, resulta que no son 4... Y esa es la grandeza y la emoción del fútbol, que permite parchear y disfrazar una mala o deficiente temporada del Braga, con resultados como el de este viernes; o llegando a cuartos de final (que incluso pueden ser semifinales) en la Europa League, gracias a la bondad de un sorteo con un rival mediocre donde su entrenador tenía la cabeza en la guerra de Ucrania como confesó tras el partido jugado en Braga; y gracias también al buen desempeño ante un Mónaco que anda en horas bajas tras aquellos tiempos pasados en donde el ruso propietario ponía más pasta y tenía mejor equipo... Ni que decir tiene que si ahora el Braga (y puede hacerlo) se sacase de en medio al Rangers y se metiese en semifinales de la Europa League, no faltará quien diga que esta del Braga es una gran temporada, tal y cual y que el entrenador es un fenómeno... 

Si somos objetivos, será una temporada de sabor agridulce. Y punto. Porque si el Braga no hubiese arrojado la toalla de la Liga ya en noviembre, si no hubiese perdido lastimosamente los puntos que incomprensiblemente perdió en el campeonato portuguès, a estas horas, tras el triunfo de esta noche ante el Benfica, podría estar codo a codo con este equipo, peleando hasta el final por el tercer puesto del campeonato, que además de significar algo para la historia (entrar otra vez en el podium) daría la oportunidad de jugar, al menos, e intentar estar en la Liga de Campeones, la Champions, por la vía de las eliminatorias de verano. Pero como la Liga del Braga ha sido una línea quebrada, ahora se queda, pese a ganarle con todo merecimiento esta noche, viendo al Benfica lejos, sin problemas para conservar su tercer puesto...

Imagen : S.C.Braga)