Natural y mágico

NATURAL

Te contaré algo que me relató mi abuela hace muchos años:  

Galicia son también las almas de sus gentes que duermen en las estrellas del cosmos.  Descienden, cuando el misterio de la noche apaga las luces de la aldea, para revivir la magia de la Tierra Única y reencontrarse con la memoria perdida en el Mas Allá. Ya sabes, este es un fantástico país de milagros, de policromías primaverales que resaltan esa luz capaz de crear la confusión entre el cielo y la tierra; con espacios de leyenda y huellas de la vieja estirpe; y con múltiples variaciones de paisajes que recorren los viejos caminos de las peregrinaciones.

Me gusta conversar con los caminantes del Xacobeo de la Modernidad porque ellos me dicen siempre lo que ven desde los balcones de los misterios terrestres y marinos. Tienen visiones distintas a la nuestra cuando te hablan de la luz que enrojece los cielos del mar o de los brillos del agua que baja de la sierra procreando la belleza de lo natural. Me dicen que ellos, peregrinos de concha y bordón aquí llegados desde los mas lejanos países, logran que en sus almas convivan la pasión por el paisaje y la espiral mística que los distingue.

La mezcla, a decir verdad, debe de ser algo espectacular, pero, para mi desgracia, nunca este que os escribe experimentó tal cosa. Aunque he de reconocer que despierta mi curiosidad… ese su conocimiento de lo mágico:  

MÁGICO

El espíritu celta entre los círculos del castro. Los duendes que duermen en las estrellas del cosmos. La casa del gnomo en el bosque encantado. Luces de hadas, en la alborada, sobre la cumbre. Brillo de ninfas, al atardecer, sobre las aguas. Sol que alumbra el paso de Merlín camino de la fraga. Trasnos peligrosos que emergen, como chispas, del fuego. Los hobbits llegados de América para vivir a contraluz en el agujero del árbol. Druidas sabios nacidos en pallozas de incierto origen. Meigas, bellas y buenas, que te curan las penas… Lo mágico está en el alma gallega que mora, oculta, en nosotros mismos.

 XERARDO RODRÍGUEZ