LA PALABRA DE LAS EDADES

Mantiene el niño cerradas sus párpados porque no conoce aún el paisaje del día; pero, en este marco de incertidumbre ya trata de tocar la vida.

Llega a este mundo entre rosas y lirios. Entre la dulzura de aquella música soñada de arpas y violines que es el dulce pecho de la madre; y la de la guitarra distorsionada de la confusión hospitalaria, donde la vida y la muerte libran la gran batalla. 

Crecerá, como la montaña, buscando la armonía en un paisaje de esperanza, para internarse más tarde en el bosque de las ilusiones perdidas.

En los tiempos difíciles descubrirá el amor, y conquistará de nuevo el país de los sueños para vivir amando intensamente, feliz, como aislado de la discordia del hombre.

Y disfrutará de las bondades de la Tierra, ya de viejo, escarbando entre los reumas, colesteroles y transaminasas, para buscar la energía que lo conduce hasta el espectáculo final de sus días.

Mientras todo esto va ocurriendo, las palabras de las edades marcan las horas de la vida, que baila con todo lo que nos resulta próximo en la ciudad, en la ciudad dormitorio o en la aldea próxima. Así…

El niño se sube al sol para dialogar con los pájaros del parque.

El joven descubre en su volcánico entusiasmo la brasa del primer amor.

Y el anciano encuentra sobre la hierba la ternura y los regalos del alma.     

Este es el ciclo de la vida más inmediata…

Nacemos, crecemos, vivimos, amamos, disfrutamos y finalmente descansamos en el mismo lugar fulgurante donde se termina el día… Ya sabes, en Galicia hasta la muerte es hermosa.  Y por eso… también le rendimos culto.

NACER

Poñamos rosas e caraveis vermellos no couzón de todas as fenestras,
inundemos de paxaros os ollos e volteemos todas as campás.
Cantemos a esperanza que aprendemos de memoria cando eramos pequenos e vendimemos todos os acios que aínda quedan na viña dos sonos…
Un neno vai nacer!

(J.M. Fernández Nieto)

CRECER

“Crecer é partir rumbo ó paraíso en vóo nocturno.

Como á unha paisaxe clandestina,

sen outra cousa que os nosos corpos.

Perezosamente,  sucumbindo”.

(Rafa Villar)

NAMORARSE

O primeiro beixo é un beixo longuísimo.

Aloumiño impausado gutural e branco, mesmo ate deixalo asomar liquidísimamente ás comisuras frescas da boca rosa.

Lene paz fluidamente suculenta.

Co pracer morno e a textura incrible.

Donda paz exquisita de dimensión gorentosa…

¡Qué seda branca acougada bicando con suavidade as paredes ávidas da gorxa!

(Yolanda Castaño)

VIVIR

Camiño a pé. E por iso e polo que vexo o mundo tal cal é.

Ando sin presa. Nada altera o meu horario, nin couta o meu comentario.

Non teño medo do que o tempo traguerá…

Porque sei que tarde ou cedo… ¡O que ha de vir chegará!

(Celso Emilio Ferreiro)

MORRER

Pero este vento frío, o enguedellarse nos xardíns e nas augas encoradas  nas primeiras linternas de estas horas de outono, trae a morte.

Bícala coma ó vaso, sen paixón.

Xa non verás nas illas desta noite que ven… un incendio nocturno de confíns e luar.

¡Está sonando a derradeira música do baile!

(Ramiro Fonte)

Xerardo Rodríguez