LA APACIBLE TARDE DE VERANO

Mis pájaros cantores se han subido a las ramas de la lagestroemia y me han dado los buenos días todos a coro. En su “chuchurrío” subyace una invitación a que yo salga del nido y me organice esta tarde para que disfrutemos juntos de la playa gigante, próxima al territorio fantástico del que surgen los resplandecientes lagos que conforman en verano un universo de nenúfares y juncos. Están próximos al castro que habitan los fantasmas del pasado, hoy convertido en mirador que emerge del mar para que miremos como navegan los barcos en la lejanía atlántica, inmensa desde el paisaje marino donde las olas de colores se deshacen y sobre la que se produce el milagro del horizonte incendiado allá donde los romanos creyeron ver el fin de la Tierra.

Aquí me tienes, amigo; subido a lo alto de esta península que llaman del Barbanza tras haber atravesado las tierras de Lousame en busca de la serenidad marina. La tarde está hoy teñida de azul intenso y abierta al horizonte por dónde llegó el Patriarca. Se escucha, incluso, ese rumor de olas atlánticas que van y vienen a Baroña. Interpreto el sonido como una llamada del mar, de mi mar, para que un día más de esta ya larga existencia ponga rumbo hacia la Costa del Son… Ni se ve fuego en los montes circundantes ni huele a humo.

CILANTRO, LA HIERBA MILAGRO.

Dicen que la trajo de África al sur de Europa el homo sapiens. Poca gente sabe que se trata de una hierba comestible toda ella, aunque sus beneficios para el ser humano se encuentren principalmente en las hojas frescas. Es el cilantro, todo un almacén de beneficios para la salud.

Su riqueza en elementos antioxidantes no solo evita nuestro deterioro celular, sino que evita que un guiso se pase. También es antibacteriana y el mejor remedio para evitar la salmonella. Su sabor te permite echar menos sal a la comida y como te sacia, evita esos ataques de hambre que te llevan a comer compulsivamente. Además, se estudia actualmente su uso como purificador de agua.

¿Cómo tomar cilantro? Pues… lo añades a tus guisos o a tus ensaladas, esas a las que mezclas la lechuga con varias legumbres. Ganarás en sabor y en salud. Si tienes una leira, plántalo; se da como el millo.

Xerardo Rodríguez