Y todo cambió...
TODO CAMBIÓ
Este amanecer de martes ha vuelto el frío a mi cita; de tal forma que me he tenido que poner una sudadera para pasear por el parque; pero no te preocupes oye, al igual que ayer, allá para el mediodía, anuncian nuevos calores en la City. Esos que me traen los recuerdos de aquellos veraneos de los cincuenta, cuando la gente pudiente de mi Ourense alquilaba tres meses los pisos marineros, humildes pero muy limpios, para vivir junto al mar y disfrutar de la playa.
Las señoras con los niños llegaban el fin de semana último de junio y se quedaban hasta el segundo de septiembre. Ellos, los maridos, solo veraneaban los fines de semana y el mes de agosto. Les llamaban los Rodríguez y muchas de las infidelidades de la década se debieron a esa separación voluntaria, donde las mujeres cambiaban al hombre por la arena de playa y el hombre se metía ocho horas de viaje cada fin semana por lo que mi abuela llamaba “echar una cana al aire”, que doña Ramona era muy desconfiada.
Yo tuve la suerte de nacer en familia poco pudiente, pero con padre generoso. Por eso disfruté de aquella playa de Rodeira en Cangas, los primeros quince años de mi vida. Conocí los bañadores-saco de las damas que lo tapaban todo, incluso las gorduras, que me río ahora del burka. También a las “vikingas” que venían del norte de Europa y eran “muy atrevidas” porque enseñaban los muslos. Pero lo que nunca olvidé de mis veraneos fue la amistad de Churruca, de la estirpe marinera del Morrazo, persona cabal cuyos consejos sobre la mar nunca olvidé. Fue el Chanquete de mi infancia y a él debo una buena parte de este amor que siento por los dos mares de Galicia.
Ya ves como cambió todo…
LOS RESIDUOS DE LAS TENTACIONES
Me pregunto hoy por qué las empresas multinacionales del sector de los residuos urbanos se interesan en Ferrol, que acaba de sacar a concurso el servicio de recogida de basuras por nada menos que 118 millones de euros anuales. Es que… ¿Sabes? Son mayoría en esta subasta y curiosamente algunas tienen ya en exclusiva la concesión en muchos otros pequeños ayuntamientos que se han mancomunado para poder afrontar el que resulta ser el gasto principal de los municipios.
Verás, es que a mi esto de la privatización de los servicios esenciales me sigue pareciendo una manera de exponer los dineros públicos a las tentaciones de los corruptos y esas grandes empresas están en el candelero de algunos de los casos mas recientes. Además, tampoco garantizan un trabajo eficaz porque pagan salarios de miseria y ya no es la primera huelga que tuvimos que soportar en Galicia. Supongo que el ayuntamiento de Ferrol tendrá en cuenta estos factores. Pero…
Mejor nos iría si se crease una empresa pública gallega que se hiciera cargo de un servicio básico que da trabajo a muchas personas.

