Este sábado otoñal, mi admirado amigo Xerardo Rodríguez, ha escrito una muy hermosa crónica de la actualidad, crónica de lo que en la Vida pasa, en realidad una más de las muchas y tan hermosas que lleva escrito, como cada día hace, en su excelente web "Galicia Única". Xerardo es un artista, de la narración, de la palabra, del sentimiento... un comunicador como muy pocos; y me alegro mucho que esté tan en forma y que a los achaques propios de la edad les diga con su esfuerzo diario ante el computador : ¡que os den morcilla!.

Disfrutemos con su crónica de este sábado...

EL SOL ES LA SAL DE LA VIDA

No hay sábado sin sol. Este dicho no sé de dónde proviene, pero recuerdo apuntárselo a mi abuela, de niño, cuando intentaba abrigar mis juegos infantiles en Cudeiro. No lo confundas con “Los Lunes al sol”, feliz título de León de Aranoa para aquella película de nuestro gran Tosar y de Bardem, intérpretes de la desesperación de los más desesperados trabajadores del sector naval.

Sin embargo, ahora que soy mayor, veo los amaneceres de otra manera…

—- ¡El sol es la sal de la vida!

Es lo que grito a mis pájaros cuando me levanto para comenzar un fin de semana; abro la ventana, contemplo primero el azul que distinguimos como celeste y me sigo asombrando por la refulgente belleza de la tierra. 

Esta vieja costumbre, la de asomarme al día, me viene de aquellos tiempos de Vigo, que ya sabes fue ciudad invadida por los franceses y reconquistada por los ourensanos.

Muchos años después de que llegara mi paisano Cachamuiña arribé yo desde Donosti para vivir en Pi i Margall y contraer la costumbre de contemplar, desde el balcón de mi octavo, esa hermosa bahía que dice Ferrín acaba en Nueva York, ciudad a la que permanece unida por el mayor cable submarino del mundo.

Sí. Vigo es la gran metrópoli que mira hacia América. Nació y creció mirando al mar, para mecerse en los espejos de ría, que presiden las muy antiguas Illas Ficas, más allá de los faros.

Su mar inspiró mil relatos de emigración y exilio. Leyendas de tesoros sumergidos. Cuentos de hadas marinas, de meigas y meigallos. Pero fue entre montañas de pescado fresco y siguiendo la estela de los grandes buques que iban a América, como desarrolló su vocación de metrópoli atlántica…

AMOR Y PAZ

Hannah y Farid se conocieron de niños jugando en la frontera libre, sin muro, en la zona de Deir El Balah. Ella, israelí y él palestino. Aprendieron a entender sus lenguas que hablan y escriben ambos con facilidad. Uno le enseñó su cultura a la otra y esta le habló también de Jehová para que Farid le enseñase a interpretar el Corán, su libro sagrado.

Con el tiempo, alguien decidió separarles y construyó un asentamiento allí donde solo estaban sus campos a la vista. Jugaron a ser novios como adolescentes clandestinos, hasta que los gobernantes sionistas levantaron aquel muro de la vergüenza y comenzaron los conflictos. El muro los separó, pero la ausencia avivó en ellos la llama del amor. Se querían de jóvenes, más que a sus vidas. Sin embargo, sus mayores desconocían sus circunstancias… ¡No volvieron a verse hasta que…!

Cada uno por su lado vino a España a estudiar Medicina en la Facultad muy antigua y prestigiosa de la Universidad de Santiago, porque Franco lo había autorizado, estableciendo relaciones diplomáticas entre ambos estados y pagando becas de estudio al alcance de los jóvenes de ambos países.

— ¿El dictador?

— Sí, El generalísimo aquel del golpe de estado de 1.936.

Fue el primer Erasmus universitario que se conoció en nuestra historia…

Hannah y Farid se vieron el primer día de curso en la Facultad, sorprendidos, con los ojos brillándoles como si sus emocionadas lágrimas fueran diamantes. El conocimiento hizo crecer mariposas en sus estómagos y ambos hicieron vida de estudiante en la Compostela universal. Juntos, amándose desde las madrugadas hasta los amaneceres, todos los días de aquel primer curso. Y así pasaron todos los cursos incluso el día que terminaron cardiología…

Luego… Israel sembró el odio en Palestina y surgió un conflicto cruento. El agua se convirtió en sangre y la destrucción de Gaza fue total. El gobierno sionista cometió genocidio y los palestinos murieron unos, mientras otros deambulan aún en busca de la paz por todos los desiertos.

Hannah y Farid no regresaron a Deir el Balah nunca más. Se asentaron en Madrid, trabajaron en un hospital que se llama la Paz y sus tres hijos también estudiaron Medicina. Viven todos en una urbanización de Majadahonda pidiendo para sus pueblos esa paz que ellos encontraron sin ayuda de ningún americano.

Esta es una de las muchas historias que se cuentan en todo el mundo. Bien nos dice que solo la política y la ambición de los políticos es capaz de permitir una masacre del calibre de la que está sufriendo en Gaza el pueblo palestino.

A ver si hay alguien en este mundo capaz de sembrar el amor en lo que ahora llaman la Franja y siempre fue Palestina. Los pueblos israelí y palestino, lo demandan.

EL GENOCIDA NETANYAHU SE QUEDÓ SOLO

En esto el demonio quiso hablar en la ONU y se lo consintieron unos pocos, porque los más abandonaron la sala y esta quedó prácticamente vacía. Algunos de esos pocos lo abuchearon sin que al genocida le importase porque los de su delegación le aplaudían. Netanyahu, poseído, con la chulería propia de los asesinos macarras, henchido del poder que le concedió el trumposo que quiere ser rey del mundo, hasta puso altavoces en las ruinas de Gaza para que el pueblo palestino escuchase alto y claro su mensaje:

—- ¡Debemos “acabar el trabajo”! ¡Qué nadie sueñe porque no habrá nunca, nunca, nunca un Estado Palestino!

Habló de lo que quiso y cuanto quiso, pero en el local de la Asamblea General de la ONU, ni en Gaza, ni en el resto del planeta, nadie escuchó sus palabras. Mientras él hablaba, millones de personas en todo el mundo le llamaban genocida… manifestándose contra la invasión de Palestina.

Llamo tu atención sobre el papel de esta ONU que depende en un 20% de su presupuesto en dólares de Estados Unidos: nadie movió un dedo contra Trump el día anterior, cuando negó la entrada en su país al presidente de la Autoridad Palestina.  Mahmud Abás no pudo hablar en la ONU como el asesino de su pueblo, solo le permitieron hacerlo por videoconferencia… Pero le escucharon en silencio todos los asambleístas, representantes de ciento cincuenta naciones, de las cuales, mas del 70% por ciento ha reconocido ya al Estado de Israel.

La ONU quizá no sirva para nada, pero siempre queda claro en sus asambleas quienes son los buenos y quienes los malos.   

NO HAY HERENCIAS

Con tanta gente emigrada hubo un tiempo en que, aquí en Galicia, todos soñábamos con la herencia que recibiríamos del tío de México, Caracas, La Habana, Bahía, Montevideo o Buenos Aires… pero esa herencia nunca llegó en la inmensa mayoría de los casos. Primero porque no había tal capital y segundo porque, los escasos emigrantes que llegaron a obtener una fortuna, siguieron fieles a sus países de adopción, viviendo en esas ciudades rodeados por la familia que formaron allí, aunque de vez en cuando venían a ver a sus parientes gallegos con una botella de ron bajo el brazo. Por cierto, un ron que siempre resultaba excepcional.

APARTAMENTOS TURÍSTICOS

Me gustaría mucho saber que entienden los hoteleros gallegos sobre lo que es realmente un “apartamento turístico”. Lo digo porque parece que las comunidades catalana y balear lo han definido con normativas actualizadas que prohíben los alquileres de viviendas definidas como “plurifamiliares”, es decir, en bloques de pisos. La propiedad de esos apartamentos suele ser de un inversionista, de un banco o de fondos de inversión.

Nada que ver con el sistema de alquiler de pisos o viviendas unifamiliares para el verano que se registra en este país. Aquí no hay fondos de inversión sino familias que necesitan cada verano irse a vivir con los abuelos para alquilar su vivienda a los veraneantes y obtener unos euros que complementen su precaria economía.

Espero que a nadie se le ocurra en Galicia prohibir ese tipo de alquileres que vienen a solucionar numerosos problemas de subsistencia. 

AQUÍ NO QUEDAMOS NADIE

Mi amigo Enrique Martí Maqueda me mandó ayer un bellísimo poema sobre la muerte: “Golosinas”, del poeta Mario de Andrade, un histórico de la cadenciosa poesía brasileña de principios del siglo XX. Termina así…

“Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una”.

Le he contestado que, a pesar de la hermosura de la poesía en cuya amplitud encontramos a la muerte disfrazada de mujer bellísima, lo mejor es no pensar en ella y que llegue cuando le venga en gana; eso sí, sin dolor, sin avisar ni abusar; y sin prisa que no tenemos ninguna.

Esta mañana, las campanas de Bastavales doblaban lastimeras porque alguien de la parroquia había emprendido el último viaje. Su ding dong mezclado con la sinfonía de los pájaros cantores me hizo recordar que aquí no quedamos nadie. Digo yo que será por eso que los gallegos rendimos un especial culto a la muerte.

Ayer pasó mi cuerpo la ITV y tanto el motor como la carrocería se van conservando. Menos mal.

Xerardo Rodríguez