VIERNES DE VERANO EN OTOÑO

Esta mañana me he llevado la radio conmigo, de paseo, porque era demasiado temprano para encontrarme con los colegas en la ruta del Ameneiral y así, creía yo, tendría compañía. ¡Que va!

He buscado en el dial la cadena que me parecía más centrada, la Onda Cero de Alsina, pero solo hablaban de Begoña, de David, de Ortiz y de González, personajes de la gastada actualidad judicial con los que los tertulianos, y hasta el presentador, le daban patadas en el culo primordialmente a Sánchez presidente y alguno a la novia de González, a la presidenta Ayuso. Aburrían a las ovejas estas señoras y señores que saben de todo y hablan como les da la gana de lo que les presta a ellos.

No son ni comparables las acusaciones a González con los “graves delitos” de los que se les acusan a la mujer y al hermano del presidente del gobierno, y al fiscal general del Estado; porque el único presunto al que piden mandar a la cárcel los acusadores es al novio emprendedor de la presidenta de Madrid. Pero, como ya todo vale en política y en la opinión periodística, esta gente de la radio mete a todos en el mismo saco con el único ánimo de restar credibilidad a sus contrarios. ¡Están aviados!

Así que apagué el transistor, me senté en mi banco -lo tengo comprado- y en los ameneiros comenzó a sonar mi música matinal favorita, la sinfonía de mis pájaros cantores, contentos por el sol que calienta el día como si estuviéramos en agosto. Se agradece este calorcillo que no agobia porque el mero anuncio de que, este fin de semana, pueden tocarnos vientos y lluvias borrascosas nacidas en el ojo de un huracán… a principios de otoño pone los pelos de punta.

Terminado el tiempo del paseo, entré en la cafetería del parque y allí estaban Balbino y Tucho frente a sendos cafés. ¿Sabéis de que estaban hablando? ¡De futbol! La política, por lo visto, ha dejado de interesarles y se lo saben todo del Celta, del Deportivo, del Madrid y del Barcelona. Me alegra porque discuten como en los viejos tiempos, es decir, se entretienen, pasan el rato y no se comen la cabeza con que va a cambiar el gobierno a peor por los que vienen, que dice el señor cura serán una mezcla de derecha y extrema derecha, por lo que -como en el chiste de Lourdes- Balbino dixit:

—- Deixa, deixa… ¡Mellor é quedar como estamos!

¿Qué sabrán los tertulianos de política?

Aunque esto no quiere decir qué a Alfonso Rueda, o noso presidente, no se le aprecie. Aquí, en nuestras tertulias de café se le considera una buena persona, honrada y cabal. Además, dice mi gente que controla y que si tuviera mas presupuesto el SERGAS funcionaría a tope y contrataría a los brigadistas todo el invierno para acabar con la lacra incendiaria de todos los veranos. También se le valoran sus desmarques del PP de Madrid, sobre todo en lo de Palestina que Rueda considera y dice que es lo que es, un genocidio. En el Parlamento gallego hubo unanimidad en condenar la masacre de Israel -así le llamó Felipe VI en la ONU- y debiera haberla en otros temas caseros, como lo de la AP-9 que no nos traspasan, en los aeropuertos, en la enseñanza pública, en cuidar el idioma, en mimar nuestra cultura, en contratar mas médicos para el Servicio Galego de Saúde, etc. En general, me parece a mí -es una opinión de árbitro casero- la cosa política está menos encabronada en Galicia que en el resto del Estado. Y esto es de agradecer. Por ser menos cabrones, gracias señores Rueda y Besteiro y señora Pontón.  

XERARDO RODRÍGUEZ