VOLVEREMOS A LA MISMA PLAYA

Aquel día, en mis tiempos de Madrid, mi amigo Fernando Ónega me dejó perplejo…

—– A Galicia hay que ir en Semana Santa a comer marisco y quince días en el verano, porque los otros quince de las vacaciones hay que aprovecharlos bien para conocer el mundo.

Es que… ¿Sabes? Yo estaba atravesando la etapa más morriñenta de mi vida y deseaba fervientemente la vuelta al hogar nativo, oler de nuevo la hierba mojada… mientras recitaba aquel verso que Darío Xohan Cabana dedicó a los territorios amados…

O pálido fulgor da desaluta lúapon cousas prateadas nas augas encoradas,onde…,ouca…, fermosísima…, fluctúa.¡E non se víu morada tan doce… e tan amada… e tan dourada…!”

Eran tiempos en los que me asomaba en cuanto podía a la ventana de mi despacho en la Casa de la Radio para contemplar los árboles de los jardines de Prado del Rey y fotografiar mentalmente mis montes y mis valles, aquellos donde siempre se me pierde la mirada. También la aldea vieja, aquella del sendero que llevaba a la devesa. O aquel camino pizarroso que conducía entre sombras de carballos hasta el bosque encantado.

Yo soñaba con, ya en Galicia, volver de vacaciones a un Madrid vacío, el de los días tranquilos, en los que puedes visitar sin agobios el Prado o el Reina Sofía, incluso ir al teatro, después de comer cabritillo en ese sitio que me descubrió José Ángel Rodero.

Emprendí pronto el camino de vuelta y a Fernando Ónega y a su hermano José Ramón -que Dios le tenga en la gloria- los entrevistamos para el DGPM en la carballeira de Pol, que es donde jugaron ambos de niños. Los ojos de Fernando soltaban chispas aquel día… Tantas que traspasaron el cristal de las gafas y de su alma salió el verdadero sentimiento…

—– Si realmente pudiera, mi amigo, volvería a Galicia, a disfrutar de la vida. No sabes la suerte que tienes.

Fernando Ónega es uno de los grandes de la historia del periodismo español. Siempre he admirado su capacidad de análisis y su sabia manera de contar la política. Por algo, desde la sombra de su modestia fue uno de los hombres trascendentales de la Transición.

Hoy, con este sol que nos anuncia el veranillo de San Miguel pronosticado por el hombre del tiempo, cuando tengo unas irresistibles ganas de comer marisco, me acuerdo de esa gran persona que es Fernando Ónega. Mañana volveremos a pasear por aquella playa, si es verdad que se tercia.  

OTRO NAUFRAGIO EN LA COSTA DA MORTE

Si trabajar en la mar es duro, ser mariñeiro en la Costa da Morte es estar jugándose el tipo muy a menudo. Esta semana tocó naufragio y otra vez frente a Cabo Vilano. Menudo susto el que se llevaron los dos tripulantes del pesquero “Nuevo Virgen Guadalupana”, cuando regresaban a su base, Muxía, después de hacer la campaña del bonito en aguas cantábricas. El pesquero sufrió un incendio en la sala de máquinas, pero sus tripulantes saltaron a tiempo a la lancha salvavidas de la que fueron rescatados por otro pesquero que se encontraba en la zona. Luego, el “Salvamar Altair” los trasladó a puerto sanos y salvos, pero su barco lo tragó el Atlántico.     

AÉRODROMOS SÍ, AUTOPISTA NO

El gobierno va a traspasar de inmediato a la Xunta de Galicia los aeródromos sin tráfico comercial. Por lo visto hay en la comunidad 40, la mayoría son helipuertos dedicados a la lucha contra los incendios forestales. De los aeropuertos, como se decía, nada de nada. De la AP-9, tampoco habrá traspaso de competencia por el momento. En esta tanda, además de los aeródromos, solo nos dejan que sea la Xunta quien tramite los permisos de trabajo para extranjeros. ¿Y para eso vino a Galicia el secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España? Si yo soy el conselleiro de la Presidencia, Diego Calvo, ni me molesto en hablar con él.

Pero tranquilos todos, que seguirán reuniéndose y en una de estas puede que se hable de la AP-9, que es lo que mas nos interesa a los gallegos.

COLAS PARA VER LA CATEDRAL DE SANTIAGO

El compostelano Roberto Almuiña preside la Asociación de Veciños da Cidade Histórica y es de esos tipos que, por lo visto, protesta por todo y ya parece de la Redacción de “El Correo Gallego”, a donde lleva todos los días sus comunicados. Esta vez al bueno del hombre le molestan los peregrinos y turistas que quieren acceder a la Catedral y hacen cola para ello. Por lo visto, nadie los organiza, lo hacen ellos y ocupan incluso las pequeñas rúas como la de A Conga. Según Almuiña “esto causa el consiguiente perjuicio a los vecinos de la zona monumental que quieren pasar con sus coches”. Bueno… ¿Y qué? Santiago es una ciudad hermosa para disfrutarla a pie y hay que dejar el coche en el garaje a no ser que se salga de viaje y a esa hora, por la mañana temprano, no hay ni turistas ni peregrinos. Además… ¿En Compostela, primordialmente, de qué vive la gente?

XERARDO RODRÍGUEZ