LA AMOROSA PARTITURA DE GAITA

Los escoceses presumían por entonces de ser los mejores gaiteiros del mundo y sus bandas hacían sonar el “Amazing Grace” en toda Europa. Estábamos a principios del siglo XX. En esto que, un hombre impresionante, nacido en Soutelo de Montes, municipio de Forcarei y provincia de Pontevedra, logró acabar con esa leyenda al ser proclamado el número uno por los profesionales de la época, reunidos en torno a su figura para rendirle tributo, allá en Buenos Aires.

Avelino Cachafeiro Bugallo era tan especial que, cuenta una crónica de entonces…

—– Las mujeres se desmayaban ya cuando hinchaba el fol de su gaita…

Es decir, antes de comenzar a tocar.

Posiblemente esto se deba a la fama de pícaros que tenían aquellos gaiteiros del quinteto tradicional, que a partir del impulso dado al instrumento por el éxito de Cachafeiro, proliferaron en toda Galicia.

La realidad es que Cachafeiro fue la leyenda y la excepción como concertista, en París, Escocia y Buenos Aires, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, nada tiene que ver aquella época con esta que se vive hoy, cuando ya hay gaiteiras como Susana Seivane capaces de enloquecer a los gaiteiros y establecer con ellos singulares combates de amorosas partituras de gaita, el instrumento popular que ha llegado con todos los honores al conservatorio.

El sonido de la gaita nos descubre nuestra propia alma gallega porque es dulce o duro. Como el mar, que puede deslizarse suavemente sobre la playa o cortar la piedra como un cuchillo, dibujando visibles heridas blancas sobre la roca. Por eso, en la actualidad, la gaita es el instrumento común de nuestros mejores grupos folk y algunos gaiteiros la han convertido en su sello de identidad internacional.

XERARDO RODRÍGUEZ