ANCIANOS SUFRIDORES

Enero ha sido para mí como un molino: me ha estrujado los huesos hasta dejarme hecho polvo. Pero un molino de los de antes, con rodezno de piedra, machacón. He vuelto a recurrir al Paracetamol y ni con esas. Para colmo, no he parado de toser en todo el mes y la pastilla del corazón me ha roto algunas venitas de las manos que me quedaron como si me hubieran crucificado, es decir, igualitas a las de Jesús de Nazaret. Para colmo, como casi todos, he tenido que subir esa cuesta empinada que dejan tras de sí las fiestas, demasiadas para los ancianos venerables de mi tribu.

En verdad siento que los eneros de mayores son los que más hacen avanzar los males de la vejez. La culpa la tienen los excesos, este clima emputecido por los gases de efecto invernadero, el estrés provocado por la locura colectiva, los sustos que nos da el cuerpo y las broncas que nos mete el alma.

¡Los ochenteros debíamos borrar del calendario el primer mes del año!

Y tú no te rías… Cuando menos lo esperes también habrás llegado a la edad del sufrimiento.    

BAJA EL IPC, PERO EL SUPER NO

En esto que viene el Instituto Nacional de Estadística con el dato para que nos pongamos contentos: nos dice que el IPC de enero arrancó el interanual cinco décimas por debajo de la tasa de diciembre, es decir, en un 2’4%. Pero viene Gloria del super y dice que se quedó sin dinero, que está todo carísimo, que de bajar nada, que los precios están mas locos que las borrascas de estos días… ¿Tú lo entiendes?

— Sí. Porque el INE dice que se debe a la moderación de la subida de electricidad -que sigue subiendo- y a la caída de los precios de los carburantes.

Es decir, el dato es cierto, pero ni se debe a los alimentos ni a la vivienda. Aún así, bueno es saber que este IPC supone el mayor descenso desde marzo 2025 y la inflación se sitúa en la cifra más moderada desde junio.

Bueno, pero que sepáis que en el super la vida sigue igual de cara y los sueldos igual de bajos. 

ALCARAZ, UN DIOS MAYOR

A los cielos elevan los críticos y los aficionados a Carlos Alcaraz, tras el partido épico que ayer disputó a Zuerev, al que ganó en cinco sets, en un encuentro de casi cinco horas y media. El murciano tuvo que superar vómitos y calambres para llegar a la victoria, que le permite disputar por primera vez la final del Open de Australia.

Yo no soy muy de tenis, pero sí admiro el esfuerzo de un deportista que supera sus límites para ganar. Para mí Carlos Alcaraz es uno de esos tenistas que aparecen en escena cada medio siglo y a sus 22 años, pase lo que pase en la final, estoy seguro de que hará historia en el tenis mundial.  

Mañana domingo, a partir de las nueve y media, estaremos todos con Alcaraz que juega la ansiada final contra su rival más carismático, Diokovic, el eterno, vencedor de Jannik Sinner en la otra semifinal celebrada ayer, que también resultó ser de las épicas.

SIRO, HOMENAJEADO

Encima de mi cabeza, en el chiringuito donde escribo estas crónicas, tengo una de las imágenes que mas aprecio de mi vida: la caricatura que me obsequió Siro López, en la que refleja mi paso por TVG, a finales de los ochenta. Siro es uno de los pocos ilustradores que pasarán a la historia de Galicia, porque con su lápiz fue capaz de darle tal valor al dibujo que lo convirtió en un arte mayor. Y si no me crees, sube esta tarde a la Cidade da Cultura en donde se inaugura una muestra bibliográfica bajo el título “Siro. A vida nun lapis”.

Hoy, coincidiendo con el Día de la Ilustración, Siro es homenajeado por la AGPI, Asociación Galega de Profesionais da Ilustración. Siro, con la humildad que le caracteriza, lo agradece así:

— Síntome honradísimo e agradecidísimo de que este colectivo de profesionais de tantísimo nivel decidira homenaxearme a min.

Y yo, si me lo permites, le doy mi mas cordial enhorabuena, porque el homenaje se lo ha ganado Siro en 62 años de trabajos publicados a diario en numerosas publicaciones de aquí y de allá, primordialmente en el tercer diario más vendido en España, “La Voz de Galicia”. Además, a sus 82 años, aún sigue dando guerra con excelentes artículos de los que soy fiel lector. 

XERARDO RODRÍGUEZ