Del día en que Trump mandó que sacasen de Venezuela a Maduro con coreografía de bombazos...
PIEL DE SALITRE
Una de las muchas veces que fui a Fisterra me puse el pantalón amarillo con peto para probarme a mí mismo, navegando por el mar del Faro, a ver si en mi piel se quedaba el salitre… pero resulta que el hábito no hace al monje. La estirpe marinera es otra cosa. Estos días de fiesta la conocí, mirando desde su mar a tierra y también mirando desde ella como las olas pasaban por encima de la Punta da Xestosa y del Centolo.
A nuestra estirpe marinera se la distingue bien, como al pescado que se subasta en las lonjas, porque es la esencial protagonista del paisaje que contemplamos junto al océano. Es la gente que vive enraizada en las olas, como las gigantescas estatuas de roca que esculpen nuestros dos mares.
A la estirpe marinera debemos la conservación de las selvas sumergidas de nuestras ensenadas y los almacenes de mariscos y peces de nuestras profundidades; porque en ellos guardan también su vida. Aunque hay quien cuenta viejas historias de siete mares por donde navegan más gallegos de piel de salitre mientras los poetas tabernarios sueñan olas de vino y veranos sin fin…
—- Aquí por onde miras houbo tres batallas e corenta naufraxios.
Él sabe todo de este mar y es una delicia escucharle sentados en O Facho, tras la linterna de este faro que no pudo evitar muchas muertes… aunque salvó miles de vidas.
La noche me sorprendió escuchando al nieto de aquel hombre que recogía a los que caían al agua por la causa que fuere y que a pesar de llamarse Manuel en el bautizo… sus colegas le apodaron Salvador.
—- Moitos dixeron que meu abó era a reencarnación do Cristo que chegou a Praia do Rostro…
Ahora esta es la costa de la vida y de la belleza ilimitada. Cuando muere el sol en el océano se incendia la tarde y desde el mar, las olas te envían música de arpas y violines. Los nobles celtas, fuertes y peregrinos, ya no luchan por la Tierra de Breogán y las legiones de romanas vienen en autobús, de turistas. A mí me gusta sentarme en las piedras que encaran el islote Centolo para presenciar el espectáculo más grandioso y conmovedor que atrae a todos hasta este lugar fulgurante de la Galicia mágica: Aquí sí, es verdad que muere el sol, pero… para renacer en la próxima alborada.
En este primer sábado del nuevo año merecerá la pena volver a otear ese horizonte, tras un xantar mariñeiro, ahora que los percebes ya bajaron de precio.
BOMBARDEOS EN CARACAS Y EN OTRAS POBLACIONES DE VENEZUELA
Estaba durmiendo inquieto, esta madrugada, dando vueltas y revueltas porque tenía la sensación de que algo estaba pasando en el mundo. Me erguí de la cama muy de madrugada y busqué informaciones en las redes sociales y en los periódicos extranjeros. Es que aún antes del amanecer tenía ya la sensación que tengo ahora, tras la alborada en Galicia, de que una nueva guerra estaba comenzando en algún lugar del mundo.
Entonces la radio, imprecisa, habló de explosiones en mi Caracas del alma y a mi mente volvieron los cien muertos en el Caribe por bombas yanquis, a los que acusaron de narcotraficantes, pero a los que ni siquiera les permitieron su derecho internacional a ser juzgados. Me dije que, si estaban bombardeando la capital venezolana, este año nos dejaba ya, al tercer día, otra guerra trumpista para imponer su mandato en una nación libre. Y así nos cuentan, por el momento, lo que pasó esta madrugada…
Varias detonaciones y explosiones con sobrevuelo de aviones se escucharon en la madrugada de este sábado en Caracas sin que hasta el momento se conozcan detalles, en unos momentos en que Venezuela ha denunciado “amenazas” del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el despliegue militar en el Caribe y las advertencias de ataques terrestres.
En redes sociales circulan imágenes de explosiones en varios puntos de la capital venezolana, mientras algunos usuarios hablan de detonaciones en el principal fuerte militar del país, Fuerte Tiuna, al oeste de la ciudad y en la base militar de La Carlota.
“Fuerte Tiuna está explotando“, se escucha decir a la gente que graba vídeos desde sus ventanas y los sube a las redes.
El jueves, Maduro, evitó confirmar o desmentir un presunto ataque de Estados Unidos en territorio venezolano durante una entrevista, luego de que el presidente Donald Trump asegurara que Washington destruyó una instalación usada para el narcotráfico en la costa del país sudamericano. Trump afirmó que la operación habría destruido un área de atraque utilizada por embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas, lo que marcaría el primer ataque directo de Estados Unidos en suelo venezolano. Sin embargo, hasta ahora no se han ofrecido detalles oficiales sobre la ubicación ni las circunstancias de la presunta operación, ni por supuesto hay detalles informativos de los bombardeos de esta madrugada, que afectaron a varias bases militares en el país.
Dicen por redes que esto no ha hecho más que empezar. Que esta noche el ruido de los aviones despertó a la población. Tendremos que esperar a que se concreten estas noticias.
RECUERDOS IMPOSIBLES DE OLVIDAR
Cuando los poetas llamaron morriña a la nostalgia, nació el sueño de reencontrarse con la Tierra más amada, que ahora es un mundo global, en el que cabemos todos. Han muerto, dicen, los tiempos aquellos de las duras jornadas laboriosas en la América impredecible; y, como los ríos, que libres quieren morir en el mar, vinieron gentes desde la inmensa Galicia exterior, en busca de los eslabones perdidos.
Llegaron desde la Venezuela bolivariana más de veinte mil por año, en los últimos años. Son los mismos protagonistas de la cosmovisión gallega, con más relatos de éxitos que de fracasos, y con alguna decepción en sus corazones. Ahora vienen más de Venezuela que de Argentina. Y muchos más de Caracas que de Bahía o Montevideo.
Y claro, son bienvenidos a este su hogar recuperado. En su honor bailan las hadas. Las blancas, las negras y también las mulatas. Porque esta Galicia nueva, gracias a ellos, es un universo multirracial.
Es verdad. Yo también tenía vocación emigrante como todos los niños de Cudeiro, pero ni te puedes imaginar, tras muchos pasos fuera del país, como enraizaron en mí los sentimientos patrios el buen día que hice el camino de vuelta y me senté frente al mar de Vigo, para vivir inolvidables episodios de vino y cultura…
El día que conocí a Lodeiro salía de su taza el sonido del “Miudiño, Miudiño”, acompañado por la flauta de Laxeiro, y la sonrisa en silencio de Conde Corbal. Estábamos en el Bar Roucos, de la viguesa calle Santa Marta, muerta en la revolución inmobiliaria que invade la metrópoli.
Era Lodeiro un tipo menudo, de pocas palabras, de los que prefieren sentenciar la conversación haciendo gala de artística retranca. En eso imitaba a Laxeiro, solo en eso.
Porque Lodeiro era el pintor de Vigo. Su pintura llegó a ser la estética de la ciudad y un especial espejo del paisaje atlántico, de atardeceres rojos y armoniosos.
A mí, que participé en aquellos días de su gloria en el Vigo ya imposible, me gusta recordarlo como un activista. Como un rebelde mitinero del arte, generoso y participativo en cuantas propuestas populares se oponían al poder establecido.
Hoy, tras tantos años de olvido, me acordé de aquella página porque un hermoso cuadro suyo, del mar de invierno, me devolvió algunos personajes inolvidables de aquella época, sobre los que escribiré mi quinto libro en este año nuevo… si la vida y los achaques me siguen dando permiso para escribir.
XERARDO RODRÍGUEZ





