LAS “RAZONES” DE TRUMP PARA COMPRAR “UN TROZO DE HIELO”

Llegó tarde en un avión que sustituía al Air Force 1. De mala uva y con ganas de echarle la bronca al mundo entero, cuyos representantes llenaban ya el Centro de Congresos de Davos. Imitando el estilo de un emperador planetario, dispuesto a representar otra vez el papel de líder absoluto del Universo, él, El Elegido, Donald Trump, caudillo de los Estados Unidos por la gracia de una campaña amañada, sin encomendarse a Dios y sí al Diablo, puso los apuntes encima de la mesa y empezó su ponencia desde la tribuna de oradores del recinto, para dejarle claro a todos los allí presentes su única pretensión. Primero hizo una descripción de las debilidades de Dinamarca y de Europa e hizo un mapa de Groenlandia:

— Esta enorme isla sin seguridad, en realidad forma parte de Norteamérica. Ese es nuestro territorio.

Y el muy “trumposo” comenzó a soltar por su boca sus intenciones, que resumo repitiendo sus frases más altisonantes:

— Solo busco negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos.

— Hemos pagado, yo diría que el cien por cien de la OTAN sin recibir nunca nada a cambio. Ahora, solo pido un trozo de hielo.

(Lo del trozo de hielo resultó la muletilla de su declaración, a la que nadie puede llamar discurso por sus escasas dotes oratorias).

— Todo lo que pedimos es que consigamos Groenlandia, incluyendo el título y la propiedad correctos, porque necesitas la propiedad para defenderla. No se puede defender en un contrato de arrendamiento.

— ¿Quién demonios quiere defender un acuerdo de licencia o un arrendamiento, que es un gran trozo de hielo en medio del océano, donde si hay una guerra, gran parte de la acción tendrá lugar en ese trozo de hielo? Piénsenlo, esos misiles volarán justo sobre el centro de ese trozo de hielo.

— Esto no supondría una amenaza para la OTAN, mejoraría enormemente la seguridad de toda la alianza, la alianza de la OTAN, por la que Estados Unidos es tratado muy injustamente.

— Somos el país más fuerte del mundo, tenemos una potencia que ni se pueden imaginar, como hemos demostrado en Venezuela; ya éramos el país más fuerte en la Segunda Guerra Mundial y ahora lo somos mucho más.

(Se refiere no solo a la fuerza militar, también a la comercial)

— Por ejemplo, Suiza vale 4,21 billones de dólares y es un sitio muy pequeño. Hay muchos países que están haciendo muchos negocios sin pagar a Estados Unidos, países cuyos líderes están en esta sala y miran ahora al suelo, claro… No queremos destruir financieramente a estos países, lo que queremos es que paguen. Sin nosotros, muchos de los países no funcionarían, sin nuestros militares os enfrentaríais a amenazas muy graves.

—- Dinamarca cayó ante Alemania después de seis horas de combate, durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que Estados Unidos se vio «obligado a enviar nuestras propias fuerzas para mantener el territorio de Groenlandia, a un gran coste y gasto.

— Estados Unidos ganó la Segunda Guerra Mundial. Sin nosotros, estarían hablando alemán y japonés quizás. Después de la guerra, devolvimos Groenlandia a Dinamarca. ¡Qué tan estúpidos fuimos al hacer eso! ¡Qué tan desagradecidos son ellos ahora!

— Se trata de hacer dinero con la energía, no de perder dinero. Gracias a mi elección, Estados Unidos evitó el colapso catastrófico de la energía. Europa ha alcanzado niveles catastróficos con la energía.

— Nos preocupamos mucho por cuidar a Europa y los europeos. Necesitáis fronteras más fuertes, elecciones más fuertes y medios de comunicación más fuertes. Los medios son terribles. No tienen credibilidad, necesitáis prensa libre y justa.

— La frontera de Ucrania estaba fuera de control y ahora la he hecho la más fuerte del mundo. No veo al presidente de Ucrania en la sala…

(Zelenski había cancelado su asistencia a esta edición del Foro Económico Mundial en Davos) 

Ahora yo me pregunto…

¿Se puede ser más necio? ¿Llegará por fin la respuesta que todos esperamos de una Europa Unida? ¿No os parece este el mismo discurso de la extrema derecha que escuchamos en España?

La respuesta a esta y a otras preguntas, mañana. El serial continuará.

(Se me olvidaba: Trump afirmó que no usaría su fuerza militar para hacerse con Groenlandia, pero nadie se lo creyó, ni siquiera los de su séquito).

TORMENTA EN EL PICO SACRO

Pocos montes existen en Galicia con tal número de historias y leyendas como el Pico Sacro. Me acordé de él tras la tormenta de ayer. Ya sabes, unos rezan a Santa Bárbara cuando truena y los otros miramos al cielo para contemplar la belleza de la tempestad. Aquí en este valle, los rayos y truenos se ven y escuchan entre el monte Castelo y el monte Sagrado. Pasan por encima de Compostela sin interesarse por la ciudad que despierta cada año la atención de más de cinco millones de personas.

Me acordé esta noche pasada -no sé porque algunos le dicen de perros- de lo que me contó un pastor allá por los setenta, cuando por primera vez subí a la cumbre de Pelayo, que es como le llamaba aquel hombre al Pico Sacro.

—– Hai moito nubarrón negro, dises tormentosos… ¿Non cré?

—– Aquí estamos protexidos das tormentas pola enerxía do Pico que as manda hacia a Serra da Loba e mais hacia o Candán. Non teña medo, oh; aquí non cae un raio.

Y efectivamente, la tormenta de aquel día se fue directamente hacia la cordal central galaica y yo contemplé uno de los espectáculos más grandiosos de mi vida.

IN MEMORIAM

Tímidamente, se asomó está mañana el sol entre nubes de lluvia, que aún está la yerba mojada y gotean los árboles como llorando por este invierno, de frío ambiente y humedad más que relativa. Me ha pasado algo curioso y no resisto la tentación de traspasar el ámbito de lo personal. Resulta que, de pronto, me acordé de un viejo amigo de la infancia con el que compartí mis primeras acampadas. Rebusqué en viejas agendas, pero no hallé ni rastro de él, solo mi memoria le era fiel… tras más de cincuenta años de imperdonable olvido.

En esto, me dije que andaría por las redes sociales y me puse a navegar por ellas cual avezado internauta. Y he aquí que me topé con un rostro en Facebook que, a pesar de la calvicie y de las arrugas propias de los que somos octogenarios, tenía los mismos rasgos de aquel niño que estudiaba ruso porque iba a ser el idioma del futuro.

Solo dos fechas le sirvieron como símil para definir la brevedad de la vida: 1944-2026. Con ellas, me lo dijo todo en la red social. Fue cuando me puse a recitar aquel poema que había escrito en nuestros corazones Rosalía de Castro… Esos versos que siempre pronuncio para dar el último adiós y que en el clip te cantan mis amigos del grupo Astarot, especialistas en traducir al rock nuestro mejor folk.

Xerardo Rodríguez