El Tiempo, la Sociedad, el hartazgo, las angulas, Corrubedo y... la Costa do Son : es Martes de Carnaval
EL VIERNES LLEGA EL GUERRERO DEL TIEMPO
Como se nota que los meteorólogos de Madrid no llevan la contabilidad. Este martes de Entroido, festivo en casi toda Galicia, es el día 48 de este 2026 que, desde que apareció en nuestras vidas, solo nos dejó dos días sin lluvia. Es decir, el de hoy, es el día 46 que llueve en el país y los mil ríos ya no quieren beber más. Sobre nuestras cabezas tenemos una borrasquita sin nombre -ni apellidos- pero pronto la va a tumbar nuestro guerrero del tiempo: el anticiclón de las Azores nos visitará el viernes y a partir de entonces los ríos volverán a su cauce, el frío se irá cara al ártico, las nubes se desharán y el sol secará nuestros cuerpos y almas para devolvernos el buen carácter. Esto es lo que me cuenta esta mañana la gente de MeteoGalicia, que esa sí que sabe…
Y yo espero no volver a hablaros de fenómenos meteorológicos, al menos, durante 50 días.
LA SOCIEDAD IMPERFECTA
A ver, voy a hacer cuentas retrospectivas. Fui uno de los grandes afortunados de aquellos principios de los sesenta. Mi primer sueldo verdadero –antes había sido un colaborador a “tiempo parcial”- fue de 4.125 pesetas. Seguro que te parece ridículo, pero a mí me permitía comer bien, dormir bajo techo y salir con mi novia a los lugares de moda, de vez en cuando; aunque, eso sí, de mi elegancia se encargaba mi madre. Porque te diré que siempre me compraron la ropa mis mujeres y aún es hoy el día en que Gloria mantiene la costumbre.
Sin embargo, aquellas monedas que me pagaban en sobre y no por el banco, no daban para más. Digo para alquilar un piso, casarse, tener hijos, vamos, para esos lujos a los que aspiraba un joven de mi época.
—– Y a los que siguen aspirando los jóvenes de hoy, que tampoco les dan los números…
El caso es que, por supervivencia que no por afición, yo también tuve que emigrar para cumplir mis sueños y para volver al país en cuanto pude, que fue año y pico después.
Hoy en día todo crece, pero algunas cosas mucho más que otras. Crecen los precios de las cosas, pero no tanto los sueldos. Crecen también los beneficios de las empresas, sí, veinte veces más que el salario de sus trabajadores. Crecen los impuestos, pero baja el número de personas empleadas porque las sustituyen las máquinas… Así que estamos viviendo en una sociedad imperfecta que tiene que cambiar sino queremos volver a las andadas. Porque…
Con este panorama a mí me parece que hemos vuelto a los sesenta. Solo nos falta Franco, pero tenemos a Abascal, tan pintoresco y facha como él. A lo peor termina aclamado cual Caudillo porque maneras tiene. ¡Es tan bruto como todos los “caudillos” de nuestra historia! Y los que hemos vivido bajo el poder de un caudillo bien sabemos que eso es ir a mucho peor.
¡VÍCTIMA DE LA SOCIEDAD IMPERFECTA!
Llega un momento en tu vida en que se produce el hecho más lamentable de una sociedad imperfecta: es cuando te aíslan y tú, por no llevarles la contraria, te metes en tu concha de la que no sales ni a pasear.
De vez en cuando das una vuelta por esa jaula de oro que has creado para los instantes finales y revisas las placas honoríficas y premios que tu pareja cuida con mimo para que sigan brillando sobre la encimera, aunque nadie se acuerde de aquel falso esplendor. En definitiva, ese es tu pasado, en algún caso muy poco brillante por mucho que te empeñes en sacarle brillo.
Según tu capacidad intelectual, te encierras en ti mismo, todos los días, a todas las horas. Repites todos tus actos: escribes, escuchas tu música, lees los periódicos, contestas algún mail, ves una película, te aburres con la misma tertulia de cada noche, te metes en cama, escuchas la radio, vas cambiando de emisora en emisora…
¡Pero te duermes!
Despiertas una, dos, tres o cuatro veces, apretado por tanto líquido que bebes y tanta fruta que te tomas. Amaneces temprano con la radio en la oreja, pero alargas el amanecer en cama porque el sol a esa hora es oriental…
Por fin decides levantarte, te duchas, tomas el Nesspreso con nata y vuelves a escribir…
A veces, reflexionas.
También te tomas las seis pastillas diarias que te recetaron para el Parkinson, para que no te deprimas, para dormir mejor y para la circulación… Aunque mi vecino dice…
—- Eso non é nada. A miña muller toma seis pola mañá, tres o mediodía e seis pola noite.
Entonces resucito aquel refrán que me enseñara la abuela…
—- Mal de muchos, consuelo de bobos.
¿Sabes? Tengo la sensación de que ya estoy a la cola… así que, cuando las nubes me lo permiten, procuro mirar las estrellas todas las noches para irme acostumbrando a ese espacio en donde dicen nos veremos todos.
Esta semana, por fortuna, vinieron mis dos nietas mayores a romper mi rutina. Ellas son la nueva generación y mi única esperanza de cambio…
ESTAMOS HARTOS
En la aldea, estamos quemados por esta política de titular que se olvida de lo principal; la que antepone las ambiciones de los que nos gobiernan y de los que nos quieren gobernar… a las necesidades de todos.
Estamos hartos del postureo de quienes detentan el poder, pero no resuelven y también de sus discursos vacíos de contenido. De esa gente que va de sobrada por la vida acosándonos con impuestos injustos para pagar sus ostentaciones de nuevos ricos.
Vivimos empachados de política y acuciados por los problemas que nos crea. Por eso la sociedad, la nuestra, la más inmediata, vive encrespada.
Te diré lo que opina Maruja de la violencia de género…
—- Eu penso que vai sendo hora de que as mulleres collan o coitelo de capalo-lo porco.
Ni cree a los que discursean ni confía en los que sentencian.
Esta semana se enfadó mucho por esa broma de utilizar la violencia de género como atajo para enmendar la legislación vigente. Ahí le tocaron la fibra íntima de fémina cansada de que maltraten y asesinen a las de su género.
UNA TORTUGUITA EN LA VAGINA
Mi amigo Diego Murillo, que ejerció de ginecólogo en esa Pontevedra calificada por The Guardian como la mejor ciudad para vivir, solía contarme algunas anécdotas que sufrió en el ejercicio de su profesión. Le recuerdo con mucho cariño en nuestra etapa de TVG, de la que fue consejero; me reí mucho con sus historias ginecológicas, entre las que destaco, a modo de ejemplo, el de una joven a la que tuvo que sacar una botella de Coca Cola de la vagina.
Hasta esta semana pensé que ese era el objeto más extraño que un médico se podía encontrar en tan significativo habitáculo del cuerpo de una mujer, pero resulta que, en el servicio de Urgencias de Mojón, en Tenerife, nos dieron la gran sorpresa.
Verás. Se les presentó con fuertes dolores vaginales una ciudadana británica. Cuando comenzaron la exploración se percataron de que en su vagina tenía alojada una tortuga muerta que le había provocado una gran infección.
Los médicos avisaron a la Policía Judicial para que la interrogaran, pero la mujer se limitó a decir…
—- Anoche estuve de fiesta con unos amigos, pero desconozco como se metió en mi cuerpo la tortuga.
El Servicio de Salud canario no da más detalles del asunto basándose en la Ley de Protección de Datos. Ya ves que cosas pasan incluso de vacaciones…
INGLESES EN GALICIA
Leo en el periódico que los ingleses se sienten muy felices entre nosotros. Es lógico, somos gente maja y ellos no están acostumbrados a socializar en la cafetería. Pero, a decir verdad, hace ya mucho tiempo que yo me encontré con la primera inmigrante de la Gran Bretaña que conocí: se llama Ana Chapmani y vive en un lugar de privilegio, en la Ribeira Sacra; es artesana y allí tiene todo para desarrollar su trabajo. Comenzó a lo hippie, pero ahora está integrada perfectamente en la sociedad que le rodea, en el municipio de Parada, en donde encuentra tintes naturales para sus obras de lana y hasta de lino.
Hay mucha gente inglesa en este país que llegó huyendo de Benidorm y del sol español asfixiante. Cuando descubrieron las raioliñas de cada día y este clima que se suaviza durante diez meses al año, aquí se quedan gozando de la tranquilidad, del paisaje y de la vecindad en la que terminan integrados. La mayoría ya hablan gallego, que por algo hay una cátedra de nuestro idioma en Oxford.
LA ANGULA DEL MIÑO
Hace bien Javier Olleros -Culler de Pau, O Grove- concienciando a la gente sobre el agotamiento de nuestros recursos naturales, pero este no es el caso de la angula que cita. Es verdad que no abunda en nuestros ríos, pero no lo es menos que se la llevan los japoneses: casi toda la que pesca en los ríos gallegos se la compran para que crezcan como anguilas. La pagan a precio de oro y tienen montada una red de compra y transporte desde hace ya muchos años. Este hecho es el que la hace aún más escasa, pero bienvenidos sean los japos si mi amigo Serafín -que además tiene taller mecánico propio- ha podido comprarse su casa con los beneficios que obtuvo pescando angulas. Tu habla con los pescadores del Miño en Tabagón, ya verás como se sienten muy satisfechos… aunque cada Luna casi tengan que pescarla de una en una.
ELLA ES ASÍ
Anoche, tras la película del día, me lo volvió a decir…
— Soy del tipo de mujer que si quiero la luna me la bajo yo sola.
Palabras de Gloria, la mujer con la que convivo desde hace sesenta años.
CORRUBEDO Y LA COSTA DEL SON
Te llevaré pues, este domingo, a uno de los pueblos que más me gustan de la Costa do Son, que deberíamos llamar el paraíso de los arquitectos. En realidad, el primer arquitecto que descubrió Corrubedo como lugar de descanso fue el pontevedrés Alejandro de la Sota (1913-1996). Pero pese a ser uno de los profesionales más cotizados de su época, se limitaba a alquilar una modesta casa para el verano.
Uno de los más populares arquitectos gallegos de la modernidad, José Manuel Gallego Jorreto, construyó aquí una vivienda unifamiliar hace ya treinta años. A principios de los ochenta, Jerónimo Junquera y Estanislao Pérez Pita también construyeron en Corrubedo una casa de vacaciones, mientras el joven arquitecto Oscar López Alba eligió la zona para desarrollar su proyecto de fin de carrera, un edificio de educación medioambiental.
En el límite de esta zona hoy protegida, a finales de los ochenta, construyó su casa el arquitecto Santiago Seara y el conocido arquitecto inglés David Chipperfield, especializado en adaptar el lenguaje actual a las tradiciones, también construyó una casa en Corrubedo, en la que materiales, volumen y luz ocupan el centro del diseño. David vive desde entonces en ella.
Pero el pintoresco pueblo de Corrubedo te llama para que disfrutes del calor de sus gentes. Es una de las parroquias que mejor conserva el tipismo marinero, a pesar de ser uno de los destinos turísticos preferentes de la zona.
Estamos en el principio de la bella Ría de Muros- Noia. Es decir, del Mar de Noé. El pueblo en sí mismo es todo un encanto y luce siempre espléndido. El Faro de Corrubedo es de postal. Desde él vemos como el sol se oculta camino de América.
Puedes ascender también desde aquí hasta Axeitos, colina desde donde aumenta el horizonte atlántico y en la que se asienta el dolmen más antiguo y mejor conservado de Galicia. Desde aquí contemplarás entre Punta Laxe Bravo y Peña Celta, la Playa de Espiñeirida, a la que acuden los surfistas de la zona en busca de olas.
Sigue luego el trayecto de mar desde las ribeiras atlánticas para, pasada la Peña Celta, llegar hasta la Playa de Basoñas desde donde es fácil acceder a las lagoas de Xuño y Muro, otros espacios protegidos de este recorrido.
Desde Basoñas a la Playa de Queiruga, el mar rompe en As Furnas, zona de acantilados y pequeñas calas mezcladas entre ellos. Este paisaje salvaje es de gran belleza por los caprichos que el mar esculpió en las rocas y por el contraste de la blanca espuma entre los verdiazules del Atlántico. Además, ahí podrás imaginar a Ramón Sampedro de vivo.
Tras la playa de Queiruga aparecerá ante tí la de O Castro, así llamada por estar al lado del Castro de Baroña, uno de los mejor conservados de Galicia y por lo tanto uno de los mejores testimonios del pasado.
En Corrubedo son muchas las personas que han encontrado su paisaje vital y eso se nota en el respeto al entorno y también en las nuevas construcciones. Aparcaré aquí la crónica de hoy para que pienses en hacer la ruta el próximo fin de semana, que por fin vuelve el sol. Pero mañana vuelvo, mi gente.
XERARDO RODRÍGUEZ










