Otra vez cantó el viento en mi ventana...
OTRA VEZ CANTÓ EL VIENTO EN MI VENTANA
—– Cando o vento zoa na fenestra non hai quen durma…
¡Cuánta razón tenía mi abuela cada vez que hablaba del tiempo! Solo la superó Santiago Pemán en TVG, cuando no tenía tanto aparato de medición y sin embargo era el referente de la sabiduría popular.
Esta madrugada el viento pasaba por delante de mi ventana como si yo viviera en Bares. Cantaba su canción con tanta fuerza que me la aprendí de memoria y me acurruqué bajo el edredón preparado para volar, como si fuese el farero de la Estaca, donde el suroeste pasa una vez y otra, a ciento cincuenta kilómetros por hora.
¡Vaya nochecita! Una cosa es llover y otra jarrear como jarreó sobre el asfalto de esta City que, desde hace más de mes y medio, se nos ha vuelto tan húmeda… que hay a quien le salió musgo en sus partes.
Lo peor es que la cosa sigue, por el momento, y ya nos han vuelto a poner la alerta amarilla en el mapa del tiempo.
LA LLUVIA CAÍDA PODRÍA ABASTECERNOS 113 AÑOS
Hay cosas que nunca te las creerías si no las hubieras vivido en primera persona. Los datos de del tren de borrascas que ha facilitado la Consellería de Medio Ambiente, referidos desde el primer día de este año hasta el viernes pasado, resultan tan excepcionales que meten miedo porque todos sabemos -aunque algunos no lo reconozcan- que se deben al cambio climático: es la respuesta que nos da el Planeta por el mal trato que recibe sobre todo por parte de los jefes de estado irresponsables que no solo no ponen coto a las emisiones de gas CO2 a la atmósfera, sino que incluso derogaron aquellas leyes que lo impedían, caso del “trumposo” de los Estados Unidos.
Desde que se inició este año 2026 solo vivimos tranquilos en Galicia, sin alertas meteorológicas, cuatro días y únicamente no llovió en una de 44 jornadas, concretamente el día 4 de enero.
Los temporales produjeron 7.613 incidencias en las últimas tres semanas y el agua caída fue tan abundante que podría abastecer a todas las poblaciones de Galicia durante 113 años. Según los datos de Medio Ambiente, en los primeros 44 días del año las precipitaciones superaron los 14.300 hectómetros cúbicos, agua suficiente para llenar 650 veces la presa de Eiras que, con una capacidad de 22 hectómetros cúbicos, abastece a Vigo, la ciudad más poblada. En algunos ayuntamientos gallegos, como Rois o Lousame, ha llovido en 44 días más de 1.000 litros por metro cuadrado, que es lo que llueve en Ourense, de media, durante año y medio.
Además, en este tiempo también se activó la primera alerta roja por lluvias en Galicia en los 25 años de historia de MeteoGalicia, y los principales ríos gallegos discurren todos tres veces por encima de su caudal de años anteriores, con picos como el del Arnego-Ulla, que casi multiplica por seis su caudal. Entre el 22 de enero y el 12 de febrero se registraron 1.300 avisos de superación de nivel. El plan Inungal, de vigilancia del caudal de los ríos, lleva activo 66 días.
En las tres últimas semanas el 112 Galicia recibió 50.800 llamadas por culpa del tren de borrascas, aunque ninguna resultó ser grave gracias a lo concienciados que estamos los gallegos con las alertas. La mayor parte de las incidencias se refieren a cortes de carreteras y accidentes de tráfico.
Esto es lo que pasó hasta hoy. Lo que nos tocará sufrir este invierno está por ver. De momento, sigue lloviendo, aunque los meteorólogos de Madrid digan que la primavera está próxima. Creo que cuando miran el mapa, solo ven Murcia.
¡QUÉ “ZEÑORES” MAS FEOS!
El hijo pequeño de mi vecina entró ayer tarde en mi chiringuito y mientras yo me preguntaba a cuento de qué venía “la foto”, exclamó:
— ¡Que zeñores más feos!
Gaby tiene tres años y habla la “ese” con la “zeta”. En este caso no le corregí porque a estos dos ejemplares no se le puede llamar señores en serio. Llámale como quieras, pero de señores tienen poco ambos los dos.
Dice un avezado comentarista de derechas que se ha iniciado una campaña para que el Demérito vuelva a España y al parecer la encabezan Aznar y el avispado comunicador, Carlos Herrera.
El expresidente que nos metió en la guerra del Golfo… utilizó su cuenta en Instagram, para aclararnos…
— Reencuentro con el Rey de las libertades y la democracia en España.
Sin embargo, el mesiánico portavoz de las derechas publicó varias fotos en la web de la cadena de los obispos juntamente con un mensaje del afectado que solo dice…
— Estoy excelentemente bien.
No sé si lo de la campaña es una realidad o una suposición de politólogo, pero si Juan Carlos de Borbón quiere volver a España y dejar los lujos de Abu Dabi de los que disfruta, no tiene más que pedirle a su amigo el jeque el “Lear Jet” y decirle al piloto que ponga rumbo al aeropuerto estatal que quiera. Porque, una vez saldadas sus elevadas cuentas con Hacienda, nadie ni nada le impide volver al país en el que se hizo rico. Eso sí, que sepa que el respeto de los españoles lo ha perdido con sus desmesuradas ambiciones.
DIAS DE FIESTA PARA TODOS
Es que la vida es un carnaval. Ya lo cantaba la Celia Cruz de sus tiempos mozos y lo siguen cantando a coro en toda Galicia los personajes del Entroido. Ni la lluvia puede con el buen humor de mi gente, esa que se disfraza para acudir a la “gozadera” popular a bailar con la música de la orquesta que paga el Concello o la que desfila en comparsa para presumir de imaginación por las rúas. Tampoco se rinden los personajes ancestrales y hacen sonar sus chocas para que se escuchen en todas partes. Pero a mí, sobre todo, me encanta la vistosidad de esas danzas que solo nosotros sabemos bailar en el atrio de una iglesia, revestidos de un colorista tipismo, cuya vistosidad nos envidian y cuya antigüedad se pierde en la memoria de los ancianos de las tribus galaicas. Aunque es lunes, la fiesta continúa y prepárate para dormirla bien porque mañana es un día grande en todo el país… ¡Que viva o Entroido!
VUELVEN A SER DE “LA SECRETA”
“La Secreta” era un término que en la dictadura se utilizaba a menudo para definir a la policía no uniformada. Había de todo. Bellas personas que se dedicaban a perseguir delincuentes y también cabrones que le trincaban a uno por el simple hecho de hablar de política.
De “La Secreta” eran todos los miembros de la Brigada Político Social cuya estrella estatal era Billy el Niño. En Vigo teníamos a El Chato, que era peor que Pacheco, y alguno más que luego se reconvirtió en agente del bien.
En la Transición siguió existiendo “La Secreta” pero desapareció la BPS porque, después de la ira nos llegó la libertad. Aunque un buen día de 1986 a alguien se le ocurrió que tanto la Policía como la Guardia Civil, y todos los cuerpos de seguridad, incluso los autonómicos, deberían de llevar uniforme; además los datos de todos los funcionarios de seguridad del Estado se pusieron al alcance de todo el mundo al publicarlos en el Boletín Oficial.
Aquella Ley Orgánica de Cuerpos y Seguridad del Estado lo que hizo fue acabar con “La Secreta” para poner en riesgo no solo el trabajo sino también la vida de agentes pertenecientes a algunas unidades como la Antiterrorista, justamente cuando ETA más policías asesinaba.
40 años después de aquella Ley, el Ministerio del Interior decidió mantener en secreto la identidad de algunos de sus agentes, los que cumplen misiones especiales en la lucha antiterrorista y los que se dedican a combatir a las organizaciones criminales. Ahora, con un simple real decreto, a estos policías se les permite trabajar con mayor seguridad al quedar blindada su identidad, con un estatuto laboral que reconoce la peligrosidad y el interés especial de su trabajo.
Así pues, volvió “La Secreta” pero esta vez todos los que la componen son los buenos de la película.
HISTORIAS DE POLICÍAS
Antonio, el que fue mi vecino, es poli. En los atardeceres de Carreira, paseando por el camino del Agro, me tiene contado curiosas historias que le sucedieron estando de servicio: desde la señora a la que todas las noches visitaban los extraterrestres, al paisano que iba tan lleno que al soplar el alcoholímetro lo rompió, pasando por un anciano al que visitaba frecuentemente el fantasma de su esposa.
Pero nunca tuvo que atender a una parturienta y le hubiera gustado añadir tal felicidad a su extenso currículo.

Me acordé de él ayer por lo que ocurrió en Vilaboa, cuando una mujer que venía conduciendo su propio coche se acercó a dos agentes de la Guardia Civil y les dijo…
—- He roto aguas. Llévenme al Hospital…
Dicho y hecho. Se subió al coche patrulla y desde el puesto de mando organizaron un dispositivo que permitió a la parturienta llegar a tiempo al “Alvaro Cunqueiro” para que el niño –fue varón- naciera como Dios manda, en una cama y entre enfermeras y médicos.
Para que luego digáis que la Guardia Civil solo pone multas…
GALICIA, DESTINO TURÍSTICO DE LONLEY PLANET
Este es uno de los escasos programas de viajes que me tientan en la pequeña pantalla. Tiene prestigio entre los profesionales y audiencias millonarias en todo el mundo. Su factura técnica es impecable y una de sus virtudes es la de mostrar a fondo los países y lugares que visita.
“Lonely Planet” también tiene un “top ten” de los destinos turísticos recomendados por su gente, que es sabia en esto de elegir el lugar adecuado para unas buenas vacaciones.
Los chicos y chicas del programa han situado a Galicia en la sexta posición de sus destinos preferidos y aunque se lo hemos de agradecer, estoy seguro de que cuando conozcan mejor el país, lo colocarán en el número uno.
O FALAR NON TEN CANCELAS
Estoy harto de que me estereotipen. De esa gente que menosprecia a los que hemos nacido en una aldea. De los que dicen sandeces de quienes vivimos entre versos sencillos. De los que nos acusan sin conocernos más que de oídas. De los adjetivos que nos adjudican algunos mesetarios cretinos. De este menosprecio continuo a mi gente y a mi tierra por parte de los imbéciles y oscuros. De la falta de memoria de quienes hablan de las naciones. De los que llaman dialecto a nuestro idioma y región a nuestro país. De los que no nos entienden porque no quieren. De los tópicos que llevo aguantando una larga vida…
A esos estúpidos e ignorantes les diré que los gallegos nos hemos distinguido siempre a través de la historia. Por las múltiples variaciones del paisaje, por la manera en que nos desarrollamos cómo pueblo y por nuestro propio estilo, tan personal, de vivir la vida.
Entendemos que las formas de la perspectiva social y la cultura están íntimamente vinculadas entre sí. Por eso ahora somos hospitalarios cuando hemos sido viajeros incansables por el planeta, buscando la vida.
También nos distinguimos porque entremezclamos la vida tradicional con el estilo vanguardista, que hemos cambiado la artesanía por el arte y los obradoiros por las universidades.
Nuestras mujeres ya no se casan tan pronto como antes, porque son profesionales y madres de un solo hijo. La familia, sin embargo, sigue siendo el mismo concepto básico de siempre, la que llora o se divierte toda junta, al menos el día del entierro o en el día de la fiesta.
Nos gusta el pasado en forma de historia o de leyenda, pero entre las paredes de las experiencias religiosas somos capaces de interpretar el rock que inventamos en idioma propio, tocado con gaita.
Conservamos romerías ancestrales pero muy cerca construimos auditorios para escuchar a los músicos de los conservatorios clásicos.
Seguimos publicando en papel, pero también tenemos una amplia producción literaria en soporte digital.
Los gallegos, mi amigo, tenemos como base los símbolos culturales que nos legaron los siglos de los siglos; pero sabemos desenvolvernos, como el que más, en los más actuales espacios creativos y socio culturales, simultáneamente, en la economía y en las humanidades.
Nosotros también construimos el futuro de Europa… pero conservando las viejas costumbres, el buen vivir, el mejor comer, la fiesta y por supuesto, la tradición xacobea, que nos sigue protegiendo el Apóstol Santiago… y su Catedral sigue siendo el segundo gran santuario de la Cristiandad, después de Roma y Jerusalén…
Así somos. Cuando te cuenten memeces por ahí cuéntales tú lo que has visto por aquí… ¡Ah! No te olvides de volver mañana a Galicia Única. Te espera otra crónica del día.
XERARDO RODRÍGUEZ











