Trabajadores, muralla, macroenchufe, remolcador, mercería, taxi, veneno y... lluvia, mucha lluvia
rbtribuna
Llueve. Mal tiempo. Llueve. Viento. Nieve... Mal tiempo. Porquería de invierno, el peor que se recuerda... por lo seguido de estas pestes de las ciclogénesis o como rayos haya que llamarlas...
Humedad. Compras el pan... sabe a húmedo al llegar a casa. Compras el periódico impreso y... llega con la humedad metida en el papel cuando lo abres para hojear (esta vez es con "h", porque las hojas solo se "despegan" de dos en dos, húmedas como están... Luego, cuando ojeas (esta vez sin "h" y con "o" de ojo) aún en los dedos notas que el papel... ¡ay el papel!, húmedo aún sigue...
Ojeamos, tras hojear... subrayamos, recortamos, en el ejemplar impreso de hoy de La Voz de Galicia...
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113 horas de baja en la construcciónCada trabajador del sector de la construcción se ausentó el pasado año una media de 14 jornadas de ocho horas, casi unas tres semanas, según la patronal. Son 113 horas por asalariado. Además de los costes que esto pueda acarrear, los empresarios consideran que el absentismo está ralentizando no solo la construcción de grandes edificios de viviendas, en un momento de falta de inmuebles, sino también los trabajos de rehabilitación en casas particulares. Los constructores se quejan, además, de las largas listas de espera en sanidad, que mantienen a empleados sin acudir al trabajo pendientes de una operación o de una consulta del especialista.

El lienzo de la Muralla de Lugo que se derrumbó no está entre los 15 con más riesgos
La Muralla de Lugo, la obra romana que rodea la ciudad vieja lucense, sufrió el pasado sábado un pequeño derrumbe. Los arqueólogos aseguran que esto no es un hecho extraordinario, después de tantos días consecutivos de lluvia. La zona afectada no estaba entre las 15 con más riesgo. Había sido reconstruida entre el siglo XIX y principios del XX, y en ella emplearon materiales de relleno, sin mantener la solidez de las construcciones romanas o sin usar los métodos modernos para la restauración. Los expertos coinciden en asegurar que el monumento es «un ente vivo», porque sirve de refugio a aves, reptiles y especies vegetales, además de que las condiciones meteorológicas afectan a sus entrañas y, en condiciones extremas, el deterioro acaba manifestándose. El tramo caído será restaurado y los trabajos durarán entre dos y tres meses.
Un macroenchufe eléctrico a cambio de mil empleos
El proyecto de la central hidroeléctrica de bombeo en As Encrobas, que aprovechará el lago de la antigua central de Meirama, en Cerceda, ya tiene ganador. La empresa Coventina Renovables, formada por las firmas gallegas Valtalia y Tasga Renovables, construirá la instalación que generará más de 400 megavatios de potencia. A cambio, la empresa se compromete a generar un millar de puestos de trabajo durante un decenio e invertir unos 450 millones de euros. Al proyecto se presentaron otros cuatro grupos. Setenta trabajadores saldrán de la bolsa de empleo de los antiguos empleados de la central térmica de Cerceda. La futura instalación hidroeléctrica reversible implicará la construcción de otro embalse en una cota superior que será el depósito donde se contendrá el agua para hacerla bajar luego al lago y generar energía.
Ossie, primer remolcador orbital español, fue creado en Nigrán
El Orbit Solutions to Simplify Injection and Exploration, Ossie para los amigos, es un remolcador orbital, un taxi del espacio que maniobra y distribuye satélites desde el punto en el que los deja el cohete lanzador. Solo cuatro países tienen esta tecnología, y al grupo se une ahora España gracias a los investigadores de la empresa gallega Uarx Space, con sede en Nigrán. Ossie llevará en sus entrañas 14 ingenios de siete países, y los irá dejando en sus órbitas respectivas una vez el cohete lo suelte. El primer vehículo español capaz de maniobrar en el espacio pesa 195 kilos, con sus pasajeros incluidos. Fabricado principalmente en aluminio aeroespacial, se propulsa con combustible ecológico y tiene paneles solares para alimentar baterías y sistemas. ¿Y por qué un remolcador? Pues porque permite llevar varias cargas en un solo lanzamiento, colocarlas en su lugar y abaratar el coste de cada satélite, pues ya no tienen que llevar propulsión propia. Para eso está el repartidor Ossie.
Cómo resistir al frente de una mercería de 1951
«Me encanta asesorar a los jóvenes y hacer a la gente feliz», dice Mauxi Saldaña, la propietaria de una mercería de Vigo abierta hace 75 años. En tiempos en los que la compra por internet está cada vez más extendida, la tienda de Mauxi sigue en pie, y no toda su clientela es veterana: «Los cuerpos no son los de las modelos y al final vienen a nosotras». La mercería Saldaña es especialista en muchas cosas, por ejemplo, en alargar la vida de una prenda, lo que los influencers llaman ahora upcycling, pero que es de toda la vida. En la tienda se sigue transformando vestidos, reusando botones, adaptando chaquetas de la abuela... «Lo que antes se tiraba, ahora vuelve a tener otra vida», asegura. Y da una pista de su subsistencia: «La mercería es como una ferretería. Hay que tener ochenta mil colores de hilos, botones, cremalleras…».
Lugo ensaya el taxi a demanda en el medio rural por 64 céntimos
Los vecinos de las parroquias de Vilachá, Labio, O Pondelo y As Regas podrán desplazarse al centro de Lugo o al hospital gracias a un nuevo servicio de taxi a demanda que comenzará en el municipio y será experimental durante varios meses. Operará de lunes a viernes con cuatro frecuencias. El procedimiento será sencillo: el vecino o vecina solicita el servicio el día anterior, antes de las 10 de la noche, especificando qué frecuencia elige (las 8 de la mañana, las 12, las 16 o las 20 horas), y si va a necesitar el viaje de vuelta a las horas establecidas. El taxi esperará en la parada asignada a la hora indicada. El precio es fijo, 64 céntimos, porque el Concello paga el resto. Si la experiencia es positiva, se extenderá a las 54 parroquias de Lugo.
Tres años y medio de cárcel por envenenar a los dos perros de su expareja
La jueza lo tuvo claro. El acusado quiso hacer daño a su expareja y para ello suministró estricnina, un veneno «extremadamente letal», a los dos perros de la mujer. La magistrada del Juzgado de lo Penal de Ourense le ha impuesto al hombre una pena de tres años y medio de cárcel. Además, deberá pagar una indemnización de 4.000 euros a la víctima. Esta lo había denunciado meses antes por violencia de género. Como venganza, el acusado se había colado en la granja y había matado a los dos perros, un border collie y un pastor vasco. El veneno él lo usaba a menudo para acabar con los animales que dañaban su ganado. De hecho, en broma siempre se refería a la sustancia como «jarabe». Fue detenido después de que, el día del ataque, el móvil del hombre indicara que estuvo en la finca.
Imagen : en La Voz de Galicia de hoy)