Cangas do Morrazo restaura el Cristo del Descendimiento -de Cerviño- para preservar su legado en la Semana Santa

Texto y fotos de Ángel Lorenzo

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La Cofradía de la Misericordia, desde su fundación, ha mantenido un compromiso firme con la conservación del patrimonio histórico y artístico que ha ido acumulando a lo largo de los siglos. Especial atención merecen las obras que, a finales del siglo XIX, el escultor Ignacio Cerviño Quinteiro —autor también del Cruceiro de Hío—, junto con el policromista Ventura Lazarí Figueroa, realizaron para la Semana Santa de Cangas do Morrazo, las cuales son, además, las más manipuladas durante las procesiones.

Estas piezas ocupan un lugar central en las festividades pascuales de la villa, consolidándose como elementos clave de la devoción y la tradición local. Con respeto al resto de las imágenes que procesionan en Cangas, se puede afirmar que la Semana Santa de la localidad es, en gran medida, la “Semana Grande” concebida por Cerviño para el pueblo marinero del Morrazo.

La actual junta directiva de la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes de Cangas encargó estudios previos sobre el estado de conservación de la imaginería de Cerviño. Tras obtener los permisos del Arzobispado de Santiago de Compostela y bajo la supervisión de la Dirección General de Patrimonio de la Xunta de Galicia, se decidió iniciar la primera fase de restauración. Con la colaboración de la Xunta, se intervino una de las obras más representativas del escultor: el Cristo del Descendimiento y el Calvario. Esta talla fue realizada tomando como prototipo el Santísimo Cristo del Consuelo, obra barroca de 1704 atribuida al escultor Juan Pintos. Cerviño trasladó la imagen al taller para reformular a Cristo en su última agonía, logrando un resultado excepcional que, con toda probabilidad, inspiró su posterior obra del Cristo articulado, en la parroquia de San Miguel de Guillade, en Ponteareas.

La urna sepulcral que acompaña en Cangas al Cristo está cuidadosamente diseñada a su altura, con ángeles portando los símbolos de la Pasión y volutas adornadas con pañol y lazos, reflejando la maestría de Cerviño. En ella pueden apreciarse los recursos escultóricos que luego aplicó en sus panteones fúnebres, como el de los Ranqueta en Cangas, demostrando su dominio tanto del granito como de la madera.

La talla, articulada y de bulto redondo, requiere cuidados constantes por el uso devocional, que provoca un desgaste evidente. El estudio inicial identificó separaciones en las uniones, grietas, pérdidas puntuales de volumen y perforaciones producidas por la corona de espinas y los clavos durante las procesiones, además de oxidación en algunos elementos metálicos. La policromía presentaba suciedad superficial, desprendimientos y levantamientos puntuales, repintes, pátina artificial, pérdidas por degradación del soporte y la ausencia de una de las lágrimas de cristal.

La urna que alberga la imagen también mostraba grietas, separaciones y faltas de volumen, con desgaste en la superficie pictórica, redecorados puntuales, reestucados y oxidación del dorado.

Los trabajos de restauración, cuidadosamente planificados, respetaron en todo momento el aspecto original de la imagen. Incluyeron limpieza de suciedad superficial, fijación de policromías, resanado de elementos metálicos, reparación de uniones y grietas, revisión de articulaciones, reintegración cromática y volumétrica, estucado y nivelado de lagunas, y la aplicación de una protección final sobre toda la obra. Este trabajo de restauración supuso un gran reto para la Cofradía de la Misericordia debido a su presupuesto reducido, lo que obligó a optimizar recursos y priorizar cuidadosamente cada intervención. Gracias a estas intervenciones, se garantiza la conservación de un legado imprescindible para la Semana Santa de Cangas, asegurando que futuras generaciones puedan seguir disfrutando de estas celebraciones emblemáticas.