Reportaje especial) Arrancó la super Semana Santa de Cangas do Morrazo 2026
El Viernes de Dolores reúne a numerosos fieles en una jornada de tradición en Cangas do Morrazo
La localidad de Cangas celebró el pasado Viernes de Dolores una jornada marcada por la devoción, la tradición y una notable participación vecinal. Aunque la festividad de la Virgen de los Dolores se conmemora en el calendario litúrgico el 15 de septiembre, esta advocación mariana cuenta con un profundo arraigo en numerosas localidades, donde adquiere especial relevancia el viernes previo al Viernes Santo.
El origen de esta celebración se remonta al siglo XIII, impulsada por la Orden de los Servitas o Siervos de María, quienes promovieron la devoción a los Dolores de la Virgen. Posteriormente, en 1727, la Iglesia universal incorporó la festividad de los Siete Dolores de la Santísima Virgen María, situándola en el calendario en el denominado Viernes de Dolores, como antesala de la Semana Santa. Aunque esta celebración fue suprimida en 1969 tras el Concilio Vaticano II para evitar su duplicidad con la del 15 de septiembre, su tradición permanece viva en lugares como Cangas.
La jornada se desarrolló bajo una climatología favorable, con cielos despejados que permitieron la celebración, sin incidencias, del concierto ofrecido en el atrio de la iglesia. A mediodía, la Banda de Música Bellas Artes de Cangas congregó a numerosos asistentes, que disfrutaron de un repertorio de piezas vinculadas al tiempo pascual. El público respondió con entusiasmo, mostrando su cariño hacia una formación profundamente arraigada en el municipio.
Ya por la tarde, a las 19:00 horas, tuvo lugar la misa solemne en la excolegiata, que contó con una destacada asistencia de fieles. Durante la homilía se destacó la figura de la Virgen María como símbolo de compasión y fortaleza ante las dificultades que atraviesa la Iglesia. La celebración concluyó con la interpretación de la conocida secuencia “Stabat Mater Dolorosa”.
Como broche final, estaba prevista la procesión de la Virgen de los Dolores, una imagen datada en 1807, que recorre las calles de Cangas sobre un paso de palio. La talla, ricamente ataviada con corona y vestiduras de gala, es portada por una treintena de hombres y mujeres pertenecientes a la Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores y Soledad de Cangas. El conjunto procesional, iluminado por candelería y faroles, y adornado con abundante exorno floral, constituyó uno de los momentos más esperados y emotivos de la jornada, seguido por un gran número de fieles que se congregaron para acompañar a la imagen de la Dolorosa a lo largo de su recorrido.
La celebración volvió a poner de manifiesto el profundo arraigo de esta tradición en la villa, así como el compromiso de vecinos y cofrades por mantener viva una manifestación de fe que forma parte esencial de su identidad cultural y religiosa, transmitida de generación en generación.
Texto y fotos de Ángel Lorenzo
El sábado de la quinta semana de Cuaresma se convierte en una fecha especialmente señalada para la comunidad de Cangas. Es la jornada dedicada al traslado de buena parte de la imaginería que permanece fuera del recinto eclesiástico de la calle Real, un intenso trabajo logístico que moviliza a las cinco cofradías que dan vida a una Semana Santa reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Galicia desde 2002.
Las hermandades de la Santísima Virgen de los Dolores y Soledad, las Tres Negaciones de San Pedro y el Cristo Resucitado afrontan ese día un importante despliegue humano para trasladar sus titulares hasta el templo. Más sencilla resulta la labor para la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo, cuyas imágenes se encuentran habitualmente en el interior de la iglesia, por lo que sus esfuerzos se centran en la entronización y preparación de los pasos para las procesiones.
El mayor esfuerzo recae, sin embargo, en la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes. La mayor parte de las tallas realizadas por Ignacio Cerviño para la Semana Santa —con la excepción de San Juan Evangelista— se encuentran fuera del templo. Aunque la Casa de Novenas está situada en sus inmediaciones, el volumen de trabajo que implica la preparación, acondicionamiento y traslado de imágenes y andas es considerable. Con todo, el sacrificio se afronta con entrega y devoción, reflejo del profundo arraigo de esta tradición en la villa.
Tras la intensa jornada de traslados y entronizaciones, la excolegiata iglesia parroquial de Cangas se transforma en un auténtico museo improvisado de arte sacro. En su interior, vecinos y visitantes pueden contemplar reunida la mayor parte de la imaginería que protagonizará las procesiones de la Semana Santa, ofreciendo una oportunidad única para admirar de cerca la riqueza artística y devocional que, días después, recorrerá las calles de la villa.
Esta singular disposición no impide el desarrollo de las celebraciones litúrgicas previstas para la semana siguiente, aunque en ocasiones pueda dificultar su normal desarrollo. Con todo, fieles y cofrades asumen estas limitaciones con naturalidad y se sienten privilegiados por poder vivir de tan cerca unos días especialmente intensos y significativos para la comunidad.
- La Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes atesora uno de los conjuntos escultóricos más amplios y destacados de la Semana Santa de Cangas. Es titular de pasos tan emblemáticos como la Santa Cena del Redentor —popularmente conocida como la Mesa de los Apóstoles—, Jesús Nazareno con la Cruz a Cuestas (o de las Tres Caídas), San Juan Evangelista, el singular Francisquiño da Ferramenta —un niño pasionario que porta en un cesto los instrumentos de la crucifixión—, la Verónica, las tres Marías (María Magdalena, María Salomé y María de Cleofás), así como el Cristo del Descendimiento y Calvario. Todas estas tallas llevan la firma del reconocido escultor Ignacio Cerviño, autor también del célebre cruceiro de Hío.
Históricamente, esta cofradía es la responsable de algunas de las principales citas del calendario procesional: la Santa Cena del Señor en la noche del Jueves Santo, así como el Santo Encuentro, el Santo Entierro y el Descendimiento en la jornada del Viernes Santo. Además de la Hora Nona. Este año pretende afianzarlas con la realización de la Proclama de la Sentencia, al inicio de la procesión del Santo Encuentro y visibilizar la Entronización de Cristo en el Calvario, en la confluencia de la Hora Nova.
- La Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores y Soledad es responsable de algunos de los pasos más imponentes de la Semana Santa de Cangas, entre ellos los de la Virgen de los Dolores, la Soledad, la Piedad y Jesús de la Salud en su Flagelación.
- La Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo, responsable de las imágenes del Cristo del Consuelo y del Buen Jesús, es la encargada de organizar la solemne procesión del Silencio en la noche del Viernes Santo, una de las más sobrecogedoras de la Semana Santa local. Además, la hermandad también toma parte en la procesión del Santo Entierro.
- La Hermandad de las Tres Negaciones de San Pedro, cuyo titular es San Pedro Apóstol, protagoniza uno de los momentos más tempranos del Viernes Santo en Cangas. A primera hora de la jornada, la imagen recorre las calles de la villa en la procesión de las Tres Negaciones.
- Finalmente, la Hermandad del Cristo Resucitado centra su participación en el Domingo de Resurrección, cuando saca a la calle las imágenes de su titular y de la Virgen de la Aurora. No obstante, su presencia en la Semana Santa se extiende también al Jueves Santo, jornada en la que el Cristo del Perdón recorre las calles integrado en la procesión de la Santa Cena.
En Cangas, son necesarias los hombros de medio millar de costadeiros para portar las andas durante el recorrido procesional por las calles de la villa. Las cuadrillas destacan por su carácter inclusivo: hombres y mujeres comparten los varales en la mayoría de los pasos. Por su parte, los dos pasos que procesionan sobre ruedas requieren al menos 12 personas auxiliares encargadas de guiarlos por las estrechas calles de esta localidad marinera. Los momentos más delicados se producen en la entrada y salida del templo, especialmente en el caso de la Santa Cena, cuyas grandes dimensiones añaden dificultad a la maniobra.





