Xerardo Rodríguez nos lleva de excursión con su crónica primaveral...
UN CANTO A LA PRIMAVERA GALLEGA

LA EXCURSIÓN
Mis nietos, Paula y Guille, disfrutan mucho de las calmosas aguas de Arousa. Siempre me arrastran desde la arena de la playa hasta esas pequeñas esculturas marítimas que ellos convierten en islas del tesoro, muy próximas con marea baja. A mí me parece que este es el espacio perfecto para gozar de la familia porque todo cuanto aquí existe, hasta las pequeñas cosas, te envuelven en un paisaje grandioso.
Mientras las olas primaverales solo se atreven a besar la arena, inicio esta vez mi paseo de salud por el sendero que, pegado a las playas, conduce a Punta Carreirón, espacio protegido que forma parte del triángulo intermareal A Illa-Umia- O Grove.
Estos lugares son punto de encuentro de aves viajeras y los humanos ojos buscan conciliar esa luz contraria que proporciona a estos entornos impresionantes matices, al mismo tiempo que, caminando despacio, escuchas las dulces voces del mar. Cada encuadre es una postal en la que tú te insertas para recomponer el cuerpo y el espíritu.
Déjame que te cuente. El Parque Natural de Punta Carreirón, protegido por la Unión Europea, es un ecosistema único que posee todo lo que deseas: playas con dunas, marismas, matos, la sombra de los pinos y un mundo submarino para bucear que no escapa al interés de los aficionados.
Si quieres admirar todo el conjunto tendrás que olvidarte del coche y caminar hasta la punta, atravesando la zona de especial protección para las aves y toda la reserva. Lo más aconsejable es que comiences el trayecto en la Playa del Bao, desde el puente que une a la Illa con Vilanova.
La primavera trae a este lugar alguna dorna pulpeira, el verano a los bañistas, el otoño la típica estampa del marisqueo y en invierno llegan los pilros, el ánade real o la serreta. Todo lo que la vista alcanza desde el puente es el extremo sur de la Illa, un lugar en el que el hombre presume de su respeto por la naturaleza.
LA PRIMAVERA NO FLORECE PARA TODOS
Las flores no refulgen como esas otras primaveras aquí vividas en otro tiempo, todo ilusión y ansias de vida, cuando hacían resbalar la niebla por la ladera del monte, para arriba, hacia el Tambre, hasta que sobre sus aguas la deshacían unas “raioliñas” cuando asomaba el mediodía.
—- Está triste la Princesa… ¿Qué tendrá la Princesa?
—- La Princesa también tiene hambre, mi amigo. No tiene corona ni reino y es de las que va, vergonzante, al Banco de Alimentos de Cáritas, a Santiago, en busca de algo que llevarse a la boca.
Allí es donde le llamaron Princesa por primera vez. Lo hizo y sigue haciéndolo una monjita que pacientemente le da ánimos para mantenerla ilusionada ante una vida que le negó hasta un compañero con quien compartir las penas, que son muchas. Princesa es licenciada en Filosofía, pero ya no encontrará un trabajo como el de antes, cuando era secretaria del jefazo de una empresa de carpintería metálica que quebró. Ha recorrido todas las oficinas de empleo de Compostela sin resultados y también ha pensado en emigrar, como todos, pero…
—- ¿A dónde voy yo sin conocer el idioma? ¿A dónde voy ya cercana a ese terrible horizonte de los sesenta?
—- ¿Y qué te dicen en el ayuntamiento? Porque sé que estuviste hasta con la alcaldesa, Princesa…
Me contó que la alcaldesa pasó de ella, la deprimió aún más y estuvo dos meses sin salir de la vieja casucha que heredó de sus padres, sin hacer nada… solo pensando en poner fin a su vida, único medio que se le ocurría para salir de esta pesadilla.
También ha ido a la Seguridad Social para jubilarse, a ver si podía, pero tendrá que llegar a los 65 y esto si sigue cotizando hasta que se le acabe la prestación…
—- ¿Qué prestación?
(¡Ah! Que ya se le acabaron todas las prestaciones y no tiene dinero para cotizar…)
—- ¿Y no tienes familia?
—- No. No tuve hermanos. Todos los demás, mis padres y mis tíos, han muerto. Sus almas vagan por el cementerio viejo de Santo Tomé.
Ahora, Princesa y yo vamos a pasear juntos para recuperar la forma y el ánimo. Hablamos de lo divino y de lo humano. Ella recuerda… y cuando la memoria le devuelve la felicidad perdida la atrapa en sus pensamientos.
—– Sí, recuerdo aquel chico, soldador, de brazos fuertes, que se asomaba tras la puerta de mi oficina para decirme:
—– Mire que necesitamos mais material que o que temos estase a esgotar…
—– Aquel hombre me dejaba sudando tras aquella mesa en la que escondía mis deseos…
Pero Princesa te aclara enseguida que solo eran deseos, que el robusto soldador aquel era parco en palabras y a ella la comía la timidez. Toda relación transcurría en aquel taller, pero no pasaba del saludo, del pequeño roce, de la mirada furtiva, del deseo escondido tras la cristalera…
—– Me quedé sola en el mundo. Como dicen por aquí, para vestir santos, aunque yo nunca fui de esas beatas que se consolaban en la iglesia con el cura…
—– No salías de aquí, de la aldea…
—– De vez en cuando iba a Santiago, para recordar mis tiempos estudiantiles, cuando…
—– ¿Cuándo que…?
—– Cuando tuve aquel único novio, el gafitas, que miraba pitoño de arriba abajo todo cuerpo femenino aligerado de abrigo…
“El Pitoño” se fue a la Complutense por traslado de su padre policía y Princesa, ¿sabes?, perdió el único novio que tuvo en su vida; aquel que, a pesar de su fealdad exterior, la hacía feliz en las furtivas escapadas al monte Pedroso, desde donde pedía perdón al Apóstol Santiago por los pecados cometidos…
—– Me quedé sola para siempre. Como tantas y tantas personas. Mujeres, hombres, jóvenes, menos jóvenes… Tendrías que venir conmigo al Banco de Alimentos para ver como la vida los maltrata, que no solo hay maltrato físico…
—– ¿?
—– Es peor el maltrato moral, el desprecio de la sociedad que te rodea, que te dé la espalda aquella que pensabas era tu amiga y aún encima compruebes que el Estado de Bienestar es un mito.
Estaba yo pensando en cómo había ido la semana para tratar de hacer sonreír a la que ya consideraré para siempre una Princesa… cuando me acuerdo de aquel alcalde que multaba a los mendigos.
—– En Santiago, créeme que lo intenté, pero me dio mucha vergüenza pedir dinero en la calle y me indigné cuando un guardia municipal me echó de la Plaza del Obradoiro diciéndome que era una mala imagen para la ciudad.
—– Mala imagen es la que nos dan los políticos corruptos, digo yo…
—– En el Banco de Alimentos de Cáritas conocí a un expolítico al que echaron de uno de los grandes partidos por denunciar “malas prácticas”.
—– Y habrá más casos de esos que los cuentas y parecen increíbles…
—– Pues, sí. Es lamentable que un país como el nuestro deje morir de hambre a sus hijos.
NO TE CONFORMES CON EL PAISAJE
Si uno de estos días vienes a Galicia no te quedes en los paisajes de sus cumbres suaves, de sus valles profundos, de sus mil ríos, de sus lagos o de su perspectiva marina. No te entusiasmes solo con sus estatuas de piedra salada, con el rostro del antiguo reino reflejado en el agua o con la blancura que cubre hoy el verde en la montaña. No te conformes, mi amigo, que yo voy a enseñarte los motivos esenciales por los que en mi país descansa la primavera…
ES GUAPO:
El sol de la vida enciende la fantasía que borra la espesura de la niebla y el orballo invernal. Por eso vuelven las aves y la luz de los cielos limpios baila sobre el agua clara.
CON ACENTO PROPIO:
La voz de los poetas se escucha con música de mar bravo o de viento de montaña. Cantan lo que el corazón les dicta y cuentan cómo nació la estirpe de nuestra sangre. Ven en la lluvia amapolas de agua y en la noche cumbres de estrellas.
ES VERDE:
Mi país es verde. El verde aparece sobre el otro verde a medida que cambiamos el escenario de nuestros sueños. Todo es verde. Incluso el trayecto del río camino de la cumbre donde nace y los senderos que se abren paso entre sus verdes ribeiras.
Y TAMBIEN AZUL:
El Atlántico deposita suavemente su azul sobre los azules de la gran playa del surf… mientras al Cantábrico le crecen agujas cuando interrumpe la playa bonita. El océano manda repetidas olas para besar, con ternura, la arena blanca; y el mar repite cantos, que también son de ola, sobre las catedrales que construye.
SABE BIEN:
Si este país es marinero también tiene mil sabores a mar. Mariscos y pescados para dar y sobre todo tomar. En la taberna del puerto o en el nuevo restaurante con estrella. Siguiendo la tradición o la modernidad.
ES MÁGICA:
Por eso resplandece el paisaje, que todo cuanto nos rodea tiene un brillo especial… De sus entrañas húmedas surgen misterios de niebla y orvallo caído del cielo, mientras al pie del fuego de la lareira se cuentan hazañas protagonizadas por fantásticos personajes de leyenda. Además, nos debatimos entre la fiesta de la vida y el culto a la muerte.
TIENE FE:
Porque la Fe mueve montañas y nos hace entender el milagro. Por eso es innegable que en los siete caminos de Santiago hay un hecho espiritual y otro, más de este mundo, que emana del encuentro con el arte y la naturaleza. Caminar para llegar al Obradoiro y abrazar la imagen del Apóstol, para luego sentir como rebrota la fe ante su sepulcro santo, es lo más común después de mil años cristianos.
ES DIVERTIDA:
Los gallegos nos movemos. Vamos de fiesta en romería y de romería en concierto. Hay citas para verbeneros, otras para buscar milagros y también conciertos para jóvenes en los auditorios ya consolidados. Celebramos cuatro mil eventos populares entre marzo y octubre, en pequeñas parroquias, en villas o en las ciudades del país.
CON HISTORIA:
El hombre llegó aquí siguiendo a los animales salvajes. Perseguía manadas de elefantes, rinocerontes, uros y venados que desaparecieron de esta tierra con los diversos cambios climáticos. Nos organizamos en tribus, nos invadieron los romanos y los vikingos, también los suevos, vándalos y alanos. Fuimos un reino medieval y los creadores de la primera ruta cultural de Europa, el Camino de Santiago. Nuestra historia es la más amplia y singular de toda la Iberia.
ACTUAL:
Y aunque en nuestras urbes sigue latiendo su corazón de piedra… todas abren sus puertas a la modernidad en nuevos espacios para la enseñanza, la cultura, el ocio, el desarrollo y una nueva concepción del turismo. Crecen siete campus universitarios más allá de las nuevas rúas. La creatividad de nuestra gente la vemos en la arquitectura y en las artes. El emprendimiento desarrolla por sí mismo las nuevas tecnologías de acuerdo con las universidades.
Esta Galicia XXI ya es un mundo global… en el que cabemos todos.

LOS PRIMAVERALES RÍOS DE PLATA
Entre las múltiples definiciones que Cunqueiro dedicó a Galicia yo destaco la de “País de los Mil Ríos”. No es para menos. Los ríos –grandes, medianos o pequeños, incluso los que llamamos regatos- no solo engrandecen el paisaje de esta Tierra, sino que han sido la fuente en la que bebieron nuestros más grandes poetas… Te invito a seguir el curso de algunos de ellos, para que comprendas mejor porqué los gallegos amamos la naturaleza y disfrutamos más que nadie de la perspectiva del agua, espejo del alma de un país donde dicen que hasta la lluvia es arte.
La primavera nos trae una postal de plata sobre los ríos para que nuestras emociones naveguen por el agua clara. Sobre esa superficie irisada baila el sol su danza púrpura, sin herirla, aunque hierva en la cascada. El paso inacabado del agua nos ofrece luego el natural espectáculo de los árboles nadando. Y se aleja el río hacia el mar entonando su interminable sinfonía natural.
Los ríos fluyen sobre la tierra provocando paisajes diferentes en su mágico descenso. Bajan desde la fuente de la montaña hasta el valle frondoso, donde se asienta el alma de la villa nacida para recomponer la perspectiva de la aldea vieja. Vienen rápidos por las laderas, creando a su paso el espacio natural y cantándole a la primavera su canción de agua, hasta llegar a ese lugar fulgurante donde se tranquilizan. Ahí crean la playa-parque, el lugar hermoso donde el río se posa sobre la verde hierba, para recibir el mimo de la humana sensibilidad.

Los mil ríos de Galicia son una interminable postal de ocio. La fotografía de esos lugares afortunados donde mora la belleza y donde el agua desarrolla toda una cultura. Algunos ríos nos invitan a viajar a un pasado de subsistencia por sus valores etnográficos y otros pasan bajo puentes monumentales que marcaron el devenir de nuestra historia. Unos ríos llevan la fama y otros el agua. Los hay muy populares y también más humildes. Pero todos generan la belleza de esta tierra a la que le gusta mirarse en cristalinas aguas.
Siguiendo las venas fluviales, todo es posible. El agua en Galicia forma parte de su cultura natural.
HACE YA CINCUENTA PRIMAVERAS
En A Fonsagrada, en este tiempo de primavera, cuando la atmósfera húmeda invernal deja paso al sol tímido que ilumina la admirable belleza de la fraga donde el agua del río salta alborozada, viví días muy felices, pero también uno muy triste.
Allí me transportaron primero las canciones de Jei Noguerol, músico y cantor de una creatividad tan extraordinaria que sus composiciones son las que intento entornar cada vez que amanezco.
Luego me acuerdo de los discursos que pronunciaba en TVG sobre esta su tierra natal mi colega José Manuel Barreira. De él te digo que, mientras la tele ganó un ejecutivo… A Fonsagrada perdió un poeta.
El recuerdo termina, sin remedio, en aquel cementerio desde donde se ve la grandiosidad de Ancares y en el que descansa para siempre mi inolvidable amigo Manolo Basanta, el buen doctor.
Él fue quien me descubrió como vivir la vida en la montaña: tienes que esconderte junto al souto, en la vieja aldea de casas de piedra con techo de pizarra, donde aún perviven las tradiciones y algunos oficios.
De Jei Noguerol guardo en una caja de madera de buxo su amistad y las canciones de aquellos años iniciales. Imaginad que estáis solos en la fraga y escucháis la música de vuestra juventud. La que cuenta esta historia que nos cantaba ya el cantor hace ahora cincuenta años.
Lo siento, mis amigos. Os debía unos cantos primaverales y estos que os dejo hoy me han vaciado el alma de poeta. Mañana volveremos a la cruda realidad de este mundo en el que aún hay lugares para vivir en paz… como esta Galicia Única.












