Cangas celebra la emotiva procesión de la Soledad de María en la antesala del Triduo Pascual
La localidad pontevedresa de Cangas do Morrazo vive con intensidad las celebraciones de su Semana Santa, una tradición profundamente arraigada entre sus vecinos. Las calles, ya engalanadas para la Pascua, sirven de escenario a unos actos que alcanzan uno de sus momentos más significativos el miércoles de la sexta semana de Cuaresma, antesala del Triduo Pascual, con la festividad de la Soledad de María.
Tras la misa solemne celebrada a las 19:30 horas en el templo parroquial, se formó el cortejo procesional en honor a la Soledad de María, una imagen de autor desconocido. Los miembros de la hermandad, vestidos de riguroso luto y portando cirios y faroles, junto al tercio infantil, ocuparon sus posiciones para iniciar el recorrido. Abría la comitiva el estandarte negro de la cofradía, seguido de la cruz penitencial y los símbolos de la Pasión.
La procesión partió del templo para recorrer las calles Real, Benigno Soage, Lirio, Sol, Eirado do Señal, Méndez Núñez y Eugenio Sequeiros, regresando por la plaza de la Constitución y la calle Real hasta la excolegiata. El cortejo, integrado mayoritariamente por mujeres, estuvo acompañado por numerosos fieles que, con velas encendidas, iluminaron la noche y reforzaron el ambiente de recogimiento.
La imagen de la Virgen fue portada a hombros por 16 mujeres, en un desfile marcado por el silencio, solo roto por el sonido rítmico de las horquillas al golpear el empedrado. Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en la plazoleta del Eirado do Señal, con la tradicional “levantada” del paso, gesto que se repitió en el atrio de la iglesia antes de la recogida, ya cerca de la medianoche.
