EL SANTO VIERNES

No te lo creerás, pero he visto el amanecer reflejado en el cristal de la ventana de mi vecino, enmarcado, como si fuera un cuadro del gran Lodeiro, el pintor rojo que utilizaba los colores vivos para disimular su estado de ánimo, en aquellos tiempos tan difíciles de olvidar. Se lo comenté a mis musas y les hizo gracia que me fijara en el detalle. Es que hoy, como es santo viernes, me quedé en casa a la temprana hora en la que acostumbro a salir al encuentro del astro que todo lo ilumina, porque me encanta ver cómo, a su llegada, todo mi mundo se pone en movimiento y arranca el nuevo día. Hoy, con el primer café aún humeante, se me amontonan los recuerdos de mi pasado lejano, todo ilusiones y ansias de vida…

Víctor y yo éramos amigos que todo lo compartíamos en la adolescencia estudiantil; todo, incluso los secretos juveniles, los mas pícaros. Él me contaba que había visto desnuda a su mucama vikinga -por rubia- y yo exageraba mis andanzas con Berta, mi soñado amor de la pubertad que, dicho sea de paso, nunca me hizo caso. Esos eran nuestros pecados veniales durante las vacaciones de la santa semana, cuando nuestros padres nos dejaban ir de camping a las riberas del padre Miño. Nuestra inocencia no nos permitía cometer pecados mortales, que además fuimos dos chicos de educación religiosa hasta que nos cansamos de aguantar a los curas y de paso aprendimos como evitar que nos lavaran el cerebro. Durante medio bachillerato asistimos los dos a tantas misas, ángelus y bendiciones del señor, que nadie nos obligaba en vacaciones a procesionar con un capirote en la cabeza. Luego, con el tiempo, ambos nos decidimos a no creer en nada y mis católicos padres, mi muy religiosa abuela y mis tías del Opus -que ya me tildaban de comunista- dejaron de darme la vara y me eximieron de la asistencia a los actos que tanto proliferan en estas fechas. Por eso nunca me interesaron las procesiones que se organizan estos días, en todas partes, como un atractivo turístico más y no con el fervor que se nos vende en los carteles anunciadores.

Porque… lo de la Semana Santa, en esos lugares en los que despierta la locura colectiva, nunca lo entendí desde que tengo uso de razón. La gente se agolpa en torno a imágenes de madera que representan a mas de mil vírgenes en toda España y a otros tantos iconos de cristos diferentes, que sacan de sus iglesias en solemnes procesiones por las calles principales de las ciudades, acompañados por la banda de música y haciendo breves paradas para que la gente que sabe les cante desde el balcón, mientras unas cuantas y cuantos lloran con profunda devoción, ante la asombrada mirada de un grupo de turistas que han pagado el “sitio preferencial” y que terminan aplaudiendo como si fuera un espléndido gol de Lamine Yamal, que es nuestro mejor futbolista. Te digo que a mí esas historias declaradas de interés turístico, como en Ferrol, no me atraen lo mas mínimo, pero como chico bien criado y educado con la religión por delante, respeto mucho a todos esos miles de cofrades entusiastas que se reparten por toda la geografía española. 

FEIJÓO, CUATRO AÑOS COMO PRESIDENTE DEL PP

Hoy hace cuatro años que Alberto Núñez Feijóo se puso al frente del Partido Popular en Madrid, tras dimitir como presidente de la Xunta de Galicia, cargo en el que le sustituyó Alfonso Rueda. Mientras uno ha conseguido enrarecer el ambiente político español el otro es uno de los políticos mejor valorados en todo el Estado. ¿Qué ha pasado aquí?

Conozco desde sus primeros tiempos como político a Feijóo y os puedo asegurar que aquel hombre que sustituyó a Fraga al frente del Gobierno gallego poco o nada tiene que ver con este otro que incluye en sus intervenciones públicas exabruptos e insultos propios de la gente maleducada, con escasa formación.

De Rueda puedo decir, sin embargo, que su discurso es una exquisita lección de moderación en un mundo crispado y que eso, juntamente con una buena gestión como gobernante, le hicieron ganar la confianza de los gallegos que es posible le otorguemos su primera mayoría absoluta propia, en las próximas elecciones.

¿Por qué Feijóo cambió su actitud y sus modos en Madrid? Yo tengo la teoría de que le afectaron y mucho las malas compañías. Las que tiene en su propio partido y cuyos consejos está siguiendo al pie de la letra y las de sus socios ultras con los que se siente obligado a pactar para llegar a gobernar España.

Ni unos ni otros son buenos compañeros de viaje y si no cambia de actitud es difícil que obtenga los votos suficientes para tener despacho en La Moncloa.

— ¿Y si resulta que sus consejeros le están azuzando para que le abra el paso a Isabel Ayuso?

Lo he pensado más de una vez, porque no dudo que Aznar -que se entremete en todas sus acciones políticas- tiene un especial cariño por Ayuso, sobre todo desde que trabaja para ella su manzanillo, Miguel Ángel Rodríguez, que ya sabes aquello de Dios los crea y ellos se juntan, y nunca mejor empleado el refrán que con esta gente que siempre mete a sus dioses por el medio.

Lo que le pide la gente a Feijóo no es otra cosa que el gran pacto de Estado con el PSOE para que España no dependa ni de una sopa de siglas ni de los ultras mas radicales. Ya sé que esto parece imposible pero no lo es. Porque es lo que pide la mayoría y la sensatez. Lo otro, las batallas en todos los frentes, solo dejan heridos.

Tanto Sánchez como Feijóo debieran de guardar las navajas, empezar a hablarse con normalidad y pensar en los españoles, no en sus partidos.

EL BULLDOG DE FEIJÓO

He bautizado a Tellado como “El Bulldog”. Porque su papel en el PP no es el de portavoz o número 2, sino el de perro guardián de Feijóo, su amado líder, por quien es capaz de morder a sus enemigos políticos todos los días, aunque sean “santos”. Rezuma tanto odio por esa boca que le cae la baba. Me lo imagino todas las mañanas pensando las “originales frases” con las que atacará a lo que él llama “el sanchismo”, cuando al mediodía se ponga delante de las cámaras y de los micrófonos de los medios audiovisuales y del periodismo político de esta España nuestra. Para colmo, en este partido que merece todos mis respetos y en el que militan muchos de mis amigos, hay gente que le sigue y le imita.

Si no, fíjate en lo que pasó en Elche.

LOS PROBLEMAS DE LOS ILICITANOS

En Elche para los concejales de la extrema derecha y los populares, unidos fraternalmente por el poder, no hay mas problemas que la libertad que en este país tienen las mujeres de hacer con su cuerpo lo que les de la gana, una vez que la Ley del Aborto ha sido avalada por el Tribunal Constitucional. Aprovecharon su mayoría en el pleno municipal para sacar adelante una moción en la que se pide la derogación de la mencionada ley. Es el colmo. Que unos ediles, en vez de preocuparse por dotar de buenos servicios a sus conciudadanos, se dediquen abordar temas de Estado en los plenos del ayuntamiento, bien dice de lo que nos espera a los españoles si esta gente llega a gobernarnos…

¡Ni a Fraga se le ocurrían semejantes campañas!    

¡FRAGA ERA MÁS DEMÓCRATA!

En una de las campañas de Manuel Fraga en Galicia, cierto reportero de TVG al que todo el mundo conoce le preguntó…

—- ¿Cómo vai a nosa campaña don Manuel?

A lo que Fraga, alterado como siempre, le respondió…

—- ¡Dirá usted la campaña del PP! ¡Porque usted no es del partido! ¡Que yo sepa solo es usted un periodista!

Me acordé de esto escuchando a un grupo de tertulianos en la tele privada, a los que no hacía falta ponerles una pegatina para saber de qué pie político cojean.

Fraga, con todo, era mucho más demócrata que Feijóo y Abascal juntos.

INDEPENDIENTE, OIGA

Estos días, no sé por qué extraña circunstancia -será por algo que escribí sobre el BNG-, recibo mails a mansalva repitiendo la misma pregunta…

— ¿Eres independentista?  

Creí dejarlo claro ayer, pero si aún tenéis dudas os contaré:

Los que amamos a este país bien sabemos que nos siguen “asoballando” desde Madrid. No son los Reyes Católicos, sino los otros, los reyes del mambo.

Por eso los gallegos estamos en ese punto en el que volvemos a tener en una mano la rama del olivo de la paz y en la otra la hoz de nuestras viejas batallas. Estamos en el momento de reclamar lo que nos robaron -por ejemplo, la autopista AP9- y de exigir la igualdad de trato -como el que el Estado dispensa a Cataluña y a Euskadi-, tal y como nuestra historia exige.

A mí por decir estas cosas tan razonables me llamaron ya independentista, una vez, a la cara. En aquel entonces, pregunté…

— ¿Cómo Puigdemont?

Y el pavo, que tenía un carguito menor en el PPdeG me contestó:

— No, porque para eso tendrías que ser de derechas y tú no lo eres.

En Galicia como en el resto de España o eres de alguien o mientes, porque nadie se cree que tu puedas ser independiente… que no es lo mismo que independentista, repito una vez más.

CUESTIÓN DE FALDAS

Quiero decirles a Carmen y Sina, dos niñas canarias de tan solo doce años, que me encantó su carta. Se la enviaron a “políticas y políticos” para pedirles que dicten normas para evitar que, en los colegios privados, en los que se lleva uniforme, no les obliguen a ponerse “falditas”. Dicen…

—– Es urgente que desaparezcan los uniformes diferenciados por sexo para que se garantice la igualdad entre chicas y chicos.

¡Ahí queda eso!

La carta la escribieron en la plataforma Osoigo para que la apoyemos todos.

—– ¿Por qué las niñas no podemos ir con uniforme de pantalón al colegio?

La pregunta con la que titulan su escrito encierra uno de esos principios básicos de igualdad que a estas alturas debiéramos haber superado. ¿No os parece?

UN CANTO AL SOL

Menos mal que este santo viernes brilla el sol intensamente sobre mi valle y podré caminar para seguir reflexionando sobre las cosas que pasan en este mundo tan revuelto. Dice MeteoGalicia que disfrutaremos, por lo menos hasta el lunes próximo, del mejor tiempo de España. Podremos ir a la playa, que es a lo que nos invitan los 25 grados que marca el termómetro.

Entonces, quedamos en que este santo viernes volvemos a la playa para escuchar la sinfonía del mar y pasear los espacios, aunque aún falten meses para el san Xoan. Los cielos claros llegaron anticipados a los arenales de techo azul. Son nuestro edén… donde el sol crea espirales de luz sobre el agua. Hoy nos quedamos disfrutando de la fascinante serenidad marina, animados por la luz y la belleza del grandioso escenario que contemplamos.