10 de enero : São Gonçalinho es celebrado y nunca olvidado por los aveirenses

"As cavacas", panes más bien secos, dulces, revestidos exteriormente con baño de azúcar...

Imagen de la capilla de São Gonçalinho, en Aveiro

Otra imagen de la capilla

La multitud preparada con paraguas y ganapanes para capturar el mayor número de cavacas posible

10 de enero.
En Aveiro (Portugal) hay una capilla grandota, hermosa, con barandilla en una especie de mirador en la zona del tejado... allí se suben llegado el día y hora, las "cavacas", una especie de bollos de pan dulce y más bien seco, que constituyen las ofrendas hechas al santo. La gente va a misa el 10 de enero y, a la salida de la misa, allá por el mediodía, los de la Comisión Organizadora de la Festividad de São Gonçalinho suben a la parte superior de la pequeña iglesia y desde allí arriba lanzan a la multitud congregada a la puerta del templo, los panes especiales constitutivos de las ofrendas. Es la festividad de São Gonçalinho, que así le llaman en Aveiro al santo por excelencia de Amarante (tan celebrado en varios lugares del Mundo, especialmente en Brasil y Portugal). 

Hablamos de São Gonçalo, São Gonçalo de Amarante, a quien en Aveiro veneran con el apelativo cariñoso de São Gonçalinho, abogado de los males óseos y musculares según los aveirenses que a el se encomiendan. Abogado de mil y una causas, según los de Amarante, que ven en la figura de São Gonçalo mucho más que un santo. 

São Gonçalo, São Gonçalinho, Dom Gonçalo -como nosotros cariñosamente también le decimos-... está ahí, contra viento y marea, contra malos tiempos de la Covid también, invocado y querido por el gentío -aunque con medidas anti-Covid- que hoy se dio cita en Aveiro, mientras en Amarante se van perfilando los últimos detalles de la reconstrucción parcial y mejora general de su basílica, obras que marchan a excelente ritmo, procurando que se llegue al final allá por el mes de junio, que es cuando Amarante celebra a S. Gonçalo, a través de las fiestas patronales. 

Imágenes : Paulo Tavares, Experimenteaveiro.

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O nosso menino...o São Gonçalinho!. Ao “nosso menino” - como, carinhosamente, é conhecido pelas gentes do bairro mais típico de Aveiro, o bairro da Beira Mar - reconhecido por muitas virtudes e atributos de santo que lhe são atribuídos: casamenteiro, rapioqueiro, brincalhão, apaziguador de conflitos, protetor e curador das maleitas dos ossos e ainda consegue gozar a fama de procriador dos mais tímidos ou encalhados.
... O São Gonçalinho de Aveiro, nome carinhoso pelo qual é conhecido, surgirá nesse contexto acrescido pelas suas virtudes e atributos de santo casamenteiro, protector de doenças ósseas e das gentes da Beira Mar - o bairro que se estende sobranceiro ao seu templo".