Los 134 años del "JN", los tiempos de "El País" bajo el brazo y... la realidad actual : "no se lee un carallo"

Portada del "Jornal de Notícias" de este lunes de junio...

El otro día, el Jornal de Notícias, de Porto, toda una institución en la Prensa impresa portuguesa, llegaba a los puestos de venta más gordito de lo habitual. Simplemente por eso, ya llamaba la atención. Una vez examinada la edición en papel del diario, uno verificaba que se trataba de la conmemoración de los 134 años de aquel importante diario, al que se agarra aún el Norte portugués como una especie de santo y seña...

Por eso, en esa edición gordita del JN, aparecían muchos(as) ilustres pontificando sobre la importancia de aquel periòdico, su peso específico, su arraigo y muchas cosas más. Estos sujetos -notables todos en la Sociedad del Norte de Portugal- deberían predicar pero con el ejemplo; no solamente soltando frases bonitas cuando un periodista del JN les pregunta qué representa para usted el diario... Estos sujetos(as) deberían de ir todos los días, por la calle, con un ejemplar del JN bajo el brazo. Pero la infinita mayoría de ellos, no lo hacen... 

Hubo un tiempo, cuando la transición democrática en España, tras la muerte del dictador Franco, en que la "gauche divine", los que querían hacer ostentación de que se alineaban en "la progresía", iban por la calle, literalmente, con un ejemplar de "El País" bajo el brazo, en el sobaco incrustado si me apuras... Parecía como si quien no hiciese eso, no estaba en la onda...

Hoy, el problema real, perdóneseme la grosería, es que no se lee un carallo...  Ni en España, ni en Portugal. Y asistimos al desastre de ver cómo un día sí y otro también, van cerrando los kioskos y puntos de venta de prensa escrita, a los que ya una década atrás había dado un empujón hacia la defunción obligada, la política llevada a cabo por las llamadas "distribuidoras de Prensa" que en mayor o menor grado, con sus exigencias y fianzas acababan asfixiando a muchos kioskeros.

La crisis de la Prensa impresa es galopante. Y por lo visto, irrefrenable. Desaparecen publicaciones, poco a poco. Primero se adelgazan, aparecen cada vez con menos páginas; para colmo, con la disculpa de la Guerra, la subida del precio del papel-prensa ha sido en los costes de producción bestial. Como si Ucrania, que es donde atizan los bombazos, fuese en vez de la reserva del grano de Europa, la reserva forestal por excelencia -que no lo es, ni mucho menos-. 

Cuando un periódico adelgaza, disminuye páginas, mal asunto. Cuando el problema pervive en el tiempo, parte de los lectores que no le habían abandonado, acaban por abandonarlo, porque aún existen los que además de comprar un diario para leer, lo hacen para aprovecharlo, al tiempo, para envolver en sus hojas impresas -cuantas más tenga, mejor- unas patatas, o para ponerse unas hojas entre la barriga y la vestimenta de su cuerpo, como insuperable remedio protector cuando se circula en moto, o incluso como auxilio eficaz cuando uno está con diarrea.

Los periódicos caminan -indefectiblemente- hacia una muerte anunciada. Porque -vuelvo a repetir la grosería- no se lee un carallo... Y esto último, lo peor, es que empieza ya a resultar también de aplicación -proporcionalmente- en no pocas de las publicaciones que circulan en Internet. Y esto hace que tras la gravísima problemática de los medios impresos -a los que ya hay que dar por perdidos, pues quedarán muy pocos-, deberíamos de considerar ya el grave problema que, también, las llamadas publicaciones electrónicas tienen. Y... ¿todo por qué?. Pues, por tercera vez la grosería : porque no se lee un carallo...

Aquí lo que interesa es el facebook, el tik-tok, el instagram, la melonada... el poner la foto en tus redes sociales de la merienda en el bodegón de moda para que lo vean todas los amigotes y amigotas... exhibirse, que nos vean, que nos digan en un comentario qué bien te veo y... ¡a vivir que son dos días!. 

La ciudadanía en general, así, está cada vez menos ilustrada, menos informada, con menos elementos para formar su propio criterio; es más fácilmente manejable, influible, colonizable... precisamente a través de las redes sociales, con la operatividad de identidades falsas de muchos astutos actores en ellas, con las manipulaciones y limitaciones que se pueden derivar, simplemente, ya mismo, de un simple titular colocado ad hoc... que más allá de eso, de un simple titular, no leen, estos ciudadanos de hoy, estos que no leen un carallo... y que son cada vez más.

Por eso, celebro mucho los 134 años del Jornal de Notícias, de Porto. Pero celebraría mucho más que todos esos notables que tanto lo elogian con tal de salir en la edición especial, predicaran cada día con el ejemplo, llevando el JN debajo del brazo... Pero lamentablemente, en la infinita mayoría de los casos, así no será. Y así nos va...

EUGÉNIO EIROA)

Los periódicos de papel, en la última década, pierden dos tercios de sus lectores... Los periódicos de papel en España han vuelto a ser el gran damnificado del último Estudio General de Medios (EGM) conocido a fines de abril pasado. Los datos del indicador de referencia de las audiencias de los medios de comunicación indican que los periódicos impresos han perdido la friolera de 8,9 millones de lectores de media diaria en la última década. Si la comparación se hace con el año 2007 -el de mayor consumo histórico de medios- la caída se va por encima de los 10 millones.