Un Verano con magia
UN VERANO CON MAGIA
Aquí está de nuevo el julio caluroso de todos los años después de las fiestas del Apóstol. Así que, amigo mío, no te quedes ahí parado y busca las maravillosas riberas de arena de los dos mares o cualquiera de las playas de película de las quince bahías bonitas.
Ya te lo dijo mi amigo Antón Reixa. Galicia es un sitio distinto: el solsticio de verano es cosa de mis queridas meigas, de las encantadoras nereidas que cantan en el mar de Cíes, de los duendes protectores del bosque encantado, de las fadas que todo lo que tocan con su varita lo convierten en mágico, de los magos como Merlín, de todos los dioses de todas las razas y sobre todo de las diosas de cada uno, esas que de verdad hacen posible la felicidad interminable…
Por si fuera poco, lo místico del solsticio es un añadido inevitable en una Tierra Única… que dedica a la Muerte su costa más bella, se mete en un ataúd procesional para evitar males mayores, cura los meigallos en medievales capillas, viste a sus vírgenes con billetes de hasta 500 euros, no reza cuando truena, pero en cambio sí lo hace cuando hay fiesta… Y en cuya historia no faltan ni un apóstol con catedral, ni obispos guerreros, ni curas guerrilleros, ni fábulas telúricas, ni experiencias religiosas como la del peregrino a Compostela.
Hoy te invito a gozar del mar y de sus manjares, no te prives; y al mismo tiempo contempla esa luz mágica que compite con el sol, en los atardeceres de olas de fuego, mientras nos preparamos para la nueva fiesta que persigue la alborada…
XERARDO RODRÍGUEZ